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lunes, 4 de marzo de 2013

La necesidad de decir NO

Uno de los contratiempos más difíciles de abordar en la vida diaria es terminar con “falsas obligaciones” que nos han atribuido por nuestra dificultad para decir no. Muchos de los problemas que van haciéndose más grandes se deben a la tensión que nos supone el uso de esta palabra.

viernes, 23 de octubre de 2009

Evasión o diversión


El tiempo de ocio es un preciado tesoro para cualquier ser humano. Tras cinco días de intensa actividad laboral, el fin de semana se vislumbra como un oasis. Es un espacio conquistado con esfuerzo. Pero cuando llega el momento de disfrutarlo, ¿en qué lo invertimos? La mayoría nos dedicamos a realizar un sinfín de actividades que prometen, de un modo u otro, lo que coloquialmente se conoce como "diversión".

Las opciones son de lo más variadas, aptas para todos los gustos. Y por lo general, tienen como denominador común el verbo hacer. En consonancia con la sociedad acelerada de la que formamos parte, llenamos nuestro tiempo libre consumiendo entretenimiento, es decir, haciendo cosas. De este modo intentamos zafarnos del molesto aburrimiento. Aunque, pese a nuestro empeño, no siempre lo logramos.

El aburrimiento es un síntoma que indica que algo no marcha bien en nuestro interior. Puede surgir en cualquier contexto, situación o compañía, y suele ser el preludio de una paulatina y tediosa sensación de vacío. Y ya sea por miedo o inseguridad, en vez de enfrentarnos a ese malestar solemos optar por seguir haciendo. Así es como convertimos la diversión en evasión, posponiendo al máximo el momento de enfrentarnos a nosotros mismos y preguntarnos: ¿de qué estamos aburridos? O dicho de otro modo, ¿qué necesidad tenemos de entretenernos?

La cultura del entretenimiento
"La huida no ha llevado a nadie a ningún sitio", Antoine de Saint-Exupéry


La cultura del entretenimiento en la que vivimos inmersos deja poco espacio para la reflexión. Así, un día cualquiera, tras una intensa jornada laboral, decidimos que no queremos pensar en nada. Y la incomodidad que a veces nos genera el estar a solas con nosotros mismos nos lleva a acomodarnos en el sofá y a narcotizarnos con las imágenes que fluyen ininterrumpidamente a través del televisor. Otras veces, al llegar el fin de semana, optamos por abandonarnos a la inalterable inercia de escapar de la realidad mediante el consumo de alcohol y el uso y abuso de otro tipo de drogas.

Pero, ¿por qué tenemos esta tendencia a huir de nosotros mismos y de nuestra realidad? Probablemente, porque entrar en contacto con el aburrimiento y con el vacío nos lleva a conectar con nuestros miedos, inseguridades y dolor reprimido. Sin embargo, también nos ayuda a hacernos conscientes de nuestras verdaderas necesidades, que solemos obviar en nuestra eterna búsqueda de satisfacción inmediata. Estamos tan acostumbrados a hacer que nos asusta parar y dedicar tiempo a escucharnos.

Nos han vendido que el dolor, el sufrimiento y la incomodidad desaparecen en cuanto el entretenimiento entra en la ecuación, pero la realidad es que sólo quedan sepultados. Y para evitar que vuelvan a emerger, seguimos cumpliendo los dictados de la cultura del entretenimiento, apostando por el placer momentáneo que proporciona la evasión. Eso sí, por el camino dejamos en un segundo plano el gozo que proporciona la verdadera diversión. La diferencia entre ambas radica en la actitud con la que se vive la experiencia: mientras que la diversión es un fin en sí mismo, la evasión es sólo un medio para escapar del malestar.

Diversión sana y sostenible
"El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento", Erasmo de Rotterdam


La huida y el autoengaño no son sostenibles. Son el problema, no la solución. Por mucho que intentemos llenar el vacío con más y más dosis de evasión, nunca tendremos suficiente. Y es que la única manera de lograr un bienestar interno duradero es enfrentándonos a nuestro malestar. A fin de cuentas, el encuentro con nosotros mismos, con nuestra realidad interior -sea la que sea-, es ineludible e inevitable.

Así, para detener la inercia que nos mueve a vivir en la hiperactividad, es imprescindible aprender a estar a gusto y cómodos con nosotros mismos. Y para lograrlo, hemos de asumir y aceptar lo que sentimos y experimentamos en cada momento. Este ejercicio de honestidad es el primer paso para dejar de hacer y comenzar a ser. Sólo así entraremos en contacto con la verdadera diversión, que nace de la capacidad de asombro y deleite ante las cosas sencillas de la vida.

Una vez abandonamos el alivio temporal que nos proporciona la evasión y nos comprometemos a cultivar nuestro bienestar interno, tomamos consciencia de que conectar con la diversión que nos llena de alegría sólo depende de nuestra actitud. Y es que la auténtica diversión –que es sana y sostenible- no se compra ni se vende. Y tampoco convive con el aburrimiento y la superficialidad: supone libertad, imaginación y creatividad. Hoy podemos hacer una nueva elección: ¿diversión o evasión?

Reflexiona
¿Qué necesidad tienes de entretenerte?
¿Qué consigues mediante la evasión?
¿Qué le falta a este momento para que sea pleno?

Evadirse...


La palabra evadir tiene varios significados:
Evitar con habilidad una dificultad, un daño o un peligro.
Fugarse, escaparse. Distraerse, olvidarse de las preocupaciones.


En este blog me interesa afrontar la última de ellas (Fugarse, escaparse, distraerse, olvidarse de las preocupaciones). Muchas personas recurrimos a este instrumento mental, cuando agobiados por las circunstancias, no sabemos cómo actuar ante los problemas o simplemente nos vemos rebasados por ellos y sus consecuencias, por lo cual, preferimos evadirlos.

Hay formas de evadir, algunas no son tan malas para la mente, algunas generan verdaderos problemas a futuro.

Hablemos de las claramente perjudiciales. Mucha gente se abandona a sí misma ante los problemas, prefiere la aparente solución fácil. Encontrar un equilibrio mental adecuado, con suficiente sensatez para saber afrontar los problemas y resolverlos de manera adecuada, controlando el estrés y sabiendo llevar las emociones como pueden ser la rabia o la tristeza, no es algo fácil, pero es algo que se debe aprender con el tiempo y la experiencia.

Hoy en día, es fácil que en la adolescencia (sobretodo) se empiece con vicios que, llegado el momento, pueden resultar en vías de escape perjudiciales. El tabaco, el alcohol, los porros o la cocaína son las drogas de uso cada vez más frecuente entre los adolescentes. Se acaban convirtiendo en una manera aparentemente más fácil de olvidar temporalmente los problemas y sentirse “bien”, aunque acaben derivando en una cantidad mayor de problemas, ya que al final el problema sigue estando ahí y hemos gastado tiempo, salud y dinero en el consumo de esas drogas, perjudicando irremediablemente nuestra salud y en ocasiones topando con la muerte.

Por otra parte existen las formas “sanas” de evadirse de los problemas. Y digo sanas, porque son formas completamente válidas de ocio y entretenimiento, muy importantes para un equilibrio adecuado en la vida de toda persona que sirven para distraernos en ocasiones… pero en una medida adecuada.

Y es que hay que tener cuidado con esto. Algunas de estas formas de ocio son altamente adictivas, y pueden acabar convirtiéndose en un importante problema. Como en todo, los excesos nunca son buenos. Hay que organizarse, dedicar un tiempo adecuado a cada cosa en nuestra vida según el nivel de importancia que le consideremos.

Si consideramos que nuestro trabajo o un videojuego es lo más importante en nuestra vida, desde luego tenemos un grave problema, pues hay quienes han llegado a dedicar más tiempo a estas actividades que a su vida social, a sus amigos, a su pareja o incluso a su familia. Cuando se dan cuenta de ello, están completamente solos y ya es muy tarde para componer el camino.

Lo mismo puede suceder con gente que se pasa todo el día leyendo, viendo la televisión o navegando por Internet. Son sólo algunos ejemplos.

Detrás de todas estas actitudes generalmente está escondida la “evasión”, las ganas de “evadirse del mundo”, refugiarse en todo aquello que nos ayude a no enfrentarnos a nosotros mismos, a lo que nos duele, a las relaciones terminadas, a nuestros miedos, a las pérdidas, a conocernos mejor y por ende, aún evadiendo, no logramos ser felices.

Hoy en día es muy fácil abandonarse al ocio en lugar de vivir nuestra propia vida, es importante tener en cuenta que parte de nuestro desarrollo como personas incluye dedicarnos a nuestra mente, a nuestro cuerpo y a nuestras relaciones sociales. Por ello, debemos mantenernos alertas a este tipo de conductas y en el momento en las que las consideremos “rebasadas” actuar inmediatamente en consecuencia para corregirlas.

Debemos enfrentar siempre los problemas y las circunstancias de la vida por dolorosas o difíciles que sean, “tomar el toro por los cuernos”, asumir las situaciones y tratar de comprenderlas, asimilarlas y resolverlas, nunca esconderlas debajo de los “tapetes”, pues cuando salgan a la realidad serán aún más complicadas, dolorosas, espinosas…

Esta actitud, (la de enfrentar los problemas), sólo la logran las personas valientes, honestas consigo mismas y con los demás; únicamente conseguiremos ser valientes si trabajamos arduamente en ello, sabiendo que hay un precio irremediable que habremos de pagar por haber sido sinceros y no evadirnos.

jueves, 12 de marzo de 2009

Para Reflexionar Triunfador vs Perdedor...


Un triunfador es PARTE DE LA SOLUCIÓN.
Un perdedor es PARTE DEL PROBLEMA.

Un triunfador dice: “Debe haber una forma mejor de hacerlo. . .”
Un perdedor dice: “Esta es la forma en que siempre lo hemos hecho. No hay otra…”

Cuando un triunfador comete un error, dice: “Me Equivoqué“, y aprende la lección.
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue culpa mía” y responsabiliza a los otros.

Un triunfador sabe que la adversidad es el mejor de los maestros.
Un perdedor se siente víctima durante las adversidades.

Un triunfador sabe que el resultado de las cosas depende de sí mismo.
Un perdedor cree que existe la mala suerte.

Un triunfador enfrenta los desafíos uno a uno.
Un perdedor rodea los desafíos y no se atreve a intentar.

Un triunfador se compromete, da su palabra y la cumple.
Un perdedor hace promesas, no se pone “manos a la obra” y cuando falla sólo se sabe justificar.

Un triunfador dice: "Soy bueno, pero puedo mejorar".
Un perdedor dice: “No soy tan malo como otros".

Un triunfador sabe escuchar, comprende y responde.
Un perdedor interrumpe y no espera que llegue su momento de hablar.

Un triunfador respeta a aquellos que saben más y se preocupa en aprender algo de ellos.
Un perdedor se resiste a todos los que saben más y sólo se fija en sus defectos.

Un triunfador consigue "ver el bosque en su totalidad".
Un perdedor se fija sólo “en el árbol que le toca plantar".

Un triunfador se siente responsable por algo más que por su propio trabajo.
Un perdedor no se compromete y siempre dice: “Hago mi trabajo y ya es bastante”.

Un triunfador trabaja mucho y dedica más tiempo para sí mismo.
Un perdedor está siempre “muy ocupado” o “muy cansado” y no tiene tiempo para los suyos.


No importa que tan fuertes sean tus creencias. Si no usas tu sabiduría para crear cambios positivos sigues siendo parte del problema, no de la solución ....

lunes, 16 de febrero de 2009

El arte de vencer se aprende en las derrotas...


Amigos, espero que estén muy bien, agradezco sus comentarios y visitas.
Hoy les dejo este pensamiento, sobre todo para aquellos amigos que se sienten un poco tristes porque no les han salido las cosas muy bien y en especial para mis amigos y amigas lectores Venezolanos, que están algunos un poco pesimistas al sentir que han perdido con algunas "luchas" dentro de su país...

Sin ningún afán de participar en política y únicamente con la intención de ayudarte a ver hacia adelante!

"El arte de vencer se aprende en las derrotas".

Simón Bolívar

jueves, 11 de diciembre de 2008

Autoestima


Hola a todos, espero que estén muy bien ya preparando las fiestas de navidad y fin de año, les deseo de antemano a todos una navidad llena de paz...

Hoy vamos a tratar otro tema que se destaca por su recurrencia: LA AUTOESTIMA.
Un aspecto muy importante de la personalidad, del logro de la identidad y de la adaptación a la sociedad, es la autoestima; es decir el grado en que tenemos sentimientos positivos o negativos acerca de nosotros mismos y de nuestro propio valor.
La autoestima, es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida; creemos que somos listos o tontos, nos gustamos o no. Los millares de impresiones, evaluaciones y experiencias así reunidos se juntan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por el contrario, en un incómodo sentimiento de no ser lo que esperábamos.
La autoestima está relacionada con muchas formas de conducta. Las personas con una autoestima elevada suelen reportar menos emociones agresivas, negativas y menos depresión que las personas con una autoestima baja.
De modo similar, las personas con una autoestima elevada pueden manejar mejor el estrés y, cuando son expuestas al mismo, experimentan menos efectos negativos en la salud.
La época importante para el desarrollo de la autoestima es la infancia. El niño, aquí, compara su yo real con su yo ideal y se juzga a sí mismo por la manera en que alcanza los patrones sociales y las expectativas que se ha formado de sí mismo y de qué tan bien se desempeña.

Las opiniones de los niños acerca de sí mismos tienen un gran impacto en el desarrollo de la personalidad, en especial en su estado de ánimo habitual.

Por todo lo anterior, es importante el estudio de la autoestima, así como la presentación de patrones de conducta que nos lleven a establecer una autoestima elevada, que nos permita un mejor desarrollo de nosotros mismos.

Es muy importante aceptarnos, conocernos y saber que valemos la pena, saber que somos personas llenas de cosas buenas para dar y que no es el cuerpo, la cara, el dinero lo que nos hace o no ser mejores.
En un mundo lleno de superficialidad, el tema de la autoestima me parece un detonante para no caer en todas las banalidades de hoy. Ser fuertes desde dentro y por eso sentirnos importantes, queridos, respetados, no por los elementos externos que tengamos o dejemos de tener.
Amigos, hoy en día el hilo de la autoestima es cada día más delgado... Hay muchos agentes externos que nos la atacarán cada día y pensaremos quizás que no servimos para nada, que no podemos lograr lo que queremos, que no somos bellos(as), etc... De nosotros depende que todo ello no se vuelva nuestro día a día. En nuestras manos está poder cambiar ese pensamiento y volverlo positivo.
Yo solo les doy el ejemplo de quienes con muchas limitaciones se sienten hermosos e importantes, el secreto es su AUTOESTIMA. Así habrá que sentirse siempre, que verse siempre, que pensarse siempre... Verse al espejo y decir, soy la persona quie quiero ser, tengo lo mejor que he podido conseguir hasta hoy y me acepto como soy, claro, siendo conscientes de que todos somos perfectibles...

Un abrazo a todos

viernes, 5 de diciembre de 2008

Más de la Dependencia Emocional...

¿ CÓMO ES EL DEPENDIENTE EMOCIONAL?
  • Continuamente se encuentra padeciendo de graves necesidades emocionales, principalmente de falta de afecto.
  • No espera ni busca cariño porque nunca lo ha recibido y tampoco por esa misma razón esta capacitado para darlo.
  • Simplemente se apega a alguien que idealiza.
  • Le interesan personas indeseables porque su deficiente autoestima le provoca fascinación al encontrar una persona tremendamente segura de sí misma, con cierto nivel de éxito o capacidades, a veces más supuestas que reales.
  • Entiende el amor como "apego", enganche, sumisión, admiración a la otra persona y no como un intercambio recíproco de afecto.

martes, 2 de diciembre de 2008

La Dependencia Emocional


Hola amigos, espero que estén muy bien. Esta semana abordaremos un tema nuevo, complicado pero que creo que es muy importante: La Dependencia Emocional.

Hemos reflexionado alguna vez acerca de: ¿al cuidado y protección de quién he decidido poner mi vida?, ¿la he colocado en manos de mi familia, mis amigos, etc.?, ¿la tengo depositada al cuidado de la voluntad de un Poder Superior?.

Primero determinemos ¿Qué es la Dependencia Emocional?

La dependencia emocional es "un patrón de necesidades emocionales insatisfechas desde la niñez, que ahora de mayores buscamos satisfacer, mediante la búsqueda de relaciones interpersonales muy estrechas".
Continuamente sentimos que estamos complaciendo los deseos y necesidades de otras personas sin haber alcanzado los nuestros; consideramos que trabajamos demasiado y los demás aprecian poco lo que hacemos; que les brindamos toda la atención que necesitan ante sus dolencias, perturbaciones, malestares, y sin embargo cuando somos nosotros quienes necesitamos de ellos no les importa cómo estemos, cómo nos sintamos.

ESTO ES DEPENDENCIA EMOCIONAL:
  • Si los otros están contentos con nosotros entonces somos felices, si los demás: Familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc., nos aprueban, entonces sentimos que valemos la pena.
  • Sufrimos de un profundo temor porque lo que digamos o hagamos pueda ofender a alguien y mejor evitamos los desacuerdos para no ser rechazados.
  • Estamos constantemente anteponiendo las necesidades, deseos y demandas de los demás, a las nuestras. Decimos si, cuando realmente deseábamos decir no.
  • Estar en manos de otras personas para poder percibir lo bueno de nuestra propia imagen, obtener felicidad a cambio de sacrificar lo que realmente deseamos y necesitamos por temor a ser abandonados, desplazados o rechazados.
  • En vez de construir y ganar nuestra propia autoestima, estamos buscando la opinión de otros para obtenerla.
El objetivo de abordar este tema, es ayudarnos a detectar si tenemos dependencia emocional de alguna(s) persona(s) y en qué grado, y así facilitar los elementos y acciones firmes que requierimos para lograr una serenidad permanente y una vida satisfactoria y útil; a través de buscar la independencia espiritual.
Un abrazo a todos.

viernes, 28 de noviembre de 2008

¿Qué hacer ante la autocompasión?


Hola a todos, durante la semana tratamos este tema y ahora ha llegado el momento de pensar en las posible soluciones ante el mismo.

¿Qué hacer ante la autocompasión?
Lo primero es: 

Revisar tus emociones
.
¿Cómo te sientes la mayor parte del tiempo? 
¿Te sientes impotente, con poco control sobre tu vida?
 ¿Enojado con el mundo, la vida, tus padres, etc.?
 ¿Vives una gran parte del tiempo con la sensación de que, por mucho que hagas, no resuelves tus problemas y tu sufrimiento?



Si tus respuestas son afirmativas, tiendes a autocompadecerte y a sentirte víctima.

Recuerda que esta sensación, no es un reflejo de la realidad actual.
Es el reflejo de nuestras vivencias infantiles y del pensamiento y la percepción de un niño que vivió hace mucho tiempo.


Cuando nos autocompadecemos, no nos damos cuenta de que nuestra actitud es la que nos impide mejorar y buscar la solución adecuada.
Una actitud equivocada que aprendimos cuando éramos pequeños y estábamos realmente indefensos o cuando imitábamos algún adulto importante en nuestra vida.


Pero hoy, ya no somos ese niño pequeño. 
Hoy podemos cuestionar lo que se nos dijo y los modelos que tuvimos.

Cuando nos autocompadecemos, no podemos aceptar la responsabilidad de lo que sucede.

Esta actitud puede ser el resultado de una realidad vivida.
El sentimiento de ser una víctima, no es inventado, pudo haber sufrido un abuso físico, sexual o emocional durante la niñez, la juventud e incluso la edad adulta.

La persona que vivió algún abuso, sí fue una víctima de las circunstancias, porque debido a su edad o situación, no tuvo la fuerza ni la capacidad y conocimientos para cambiar esa situación o alejarse de ella.


Pero cuando vive compadeciéndose y sintiéndose víctima, esos pensamientos y sentimientos vividos durante la niñez, siguen dominando su vida.
Sin darse cuenta, de que ella es ahora, su propio victimario.



Desarrolla un plan de vida

Cuando tenemos metas claras, podemos motivarnos con mayor facilidad y reconocer los pasos necesarios para lograrlas.
Esto le da un sentido y un significado a nuestra vida, nos proporciona la sensación de control y aumenta nuestra autoestima.

Enfócate en los aspectos positivos de tu vida.
Todos los tenemos, simplemente no estamos acostumbrados a verlos o a reconocerlos.

Reflexión:
Recuerdo un tiempo en el que culpaba a los demás de mi no felicidad. Era mejor no mirarse a uno mismo. Caer en el juego de la autocompasión es algo tan fácil... convencerse de que no se es feliz es muy fácil y caer en una rutina de por vida también. Y encima, cuando estás convencida de que tu felicidad te la van a dar los demás, las relaciones que tengas con tu pareja, con tu familia, con tus amigos se convierten en una obsesión.

Recuerdo el día que descubrí quien era yo, el día en el que descubrí que no le había prestado la más mínima consideración a la persona más importante de mi vida, el día en que descubrí que no podía vivir sin mí y que el único ser que podía darme lo que necesitaba era yo.
Fué como ver un amanecer que no va a oscurecer nunca y ser muy consciente de todo lo que iba a empezar a ganar a partir de ese momento.

Empezar a retroceder para corregir mis actitudes está siendo en muchas ocasiones, muy complicado, porque me encuentro con personas que sé que no comprenden mi forma de actuar ahora.

Yo soy así, y mi amanecer ha supuesto el amanecer de otras personas, así que ésta tarea de crecimiento que en su día, me dió miedo incluso por llegar a pensar que estaba equivocada en lo que pensaba, seguirá siendo mi alegría, porque esos momentos en los que descubro cosas nuevas sobre mí, sean malas o buenas me hacen sentir más fuerte...DEFINITIVAMENTE VIVA Y FELÍZ!
Las respuestas están en nosotros mismos...

Un abrazo a todos.

lunes, 24 de noviembre de 2008

La Autocompasión..


Hola a todos, espero que estén muy bien. Esta semana abordaremos un tema que es muy común, LA AUTOCOMPASIÓN. Espero que podamos aclararnos en este sentido.

¿Cuántas veces no nos hemos autocompadecido? Pobre de mí, nada me sale, no es mi culpa, es culpa de tal o de cual... ¿Cuántas veces nos hacemos víctimas de las cosas que nos suceden?... ¿Cuántas veces buscamos responsables de nuestros males? Todos, menos nosotros mismos, son los causantes de los pesares que vivimos... Eso es precisamente autocompadecerse.
"La lástima por uno mismo, es una de los narcóticos no farmacéuticos, mas destructivos. Es adictiva, da placer sólo al momento y separa a la victima de la realidad". John W. Gardner (Secretario de salud, educación y asistencia social, en Estados Unidos).
La autocompasión nos mantiene atrapados, sin que nos demos cuenta de ello y nos impide avanzar por la vida y disfrutar de ella.

La autoestima baja es uno de los mayores obstáculos en nuestra vida.
 Nos hace sufrir y nos impide lograr aquello que deseamos.

Cuando nuestra autoestima es baja y no logramos el éxito deseado, buscamos un culpable.

Ya sea que nos culpemos a nosotros mismos o que culpemos a los demás, a la vida, la suerte, Dios, etc., si nos sentimos indefensos e incapaces de cambiar la situación, podemos acabar autocompadeciéndonos.


La autocompasión es limitante, difícil de reconocer y aceptar, porque le damos un significado equivocado.
Para mucha gente significa estar "mal", ser débiles, incapaces y menos valiosos que los demás.

Esta forma de pensar es errónea.
En realidad lo único que indica la autocompasión, es que:
  • Durante nuestra infancia aprendimos una actitud que nos impide, actualmente, solucionar nuestros problemas y tener una vida mejor.
  • Necesitamos aprender a analizar la situación y nuestras habilidades, de una manera diferente.
Con frecuencia sentimos que nuestra vida y nuestras opciones están limitadas, sin darnos cuenta de que dicha limitación esta causada por la autocompasión.
Todos hemos sufrido y todos hemos fracasado.

La diferencia entre los que se autocompadecen y los que no, es que los primeros se dedican a ver todo lo malo que les ha pasado y que no han podido evitar o solucionar y los otros se enfocan en lo que quieren que les pase y en lo que necesitan hacer para lograrlo.


Cuando creemos que tenemos poco o ningún control sobre lo que nos sucede, que el mundo y los demás se aprovechan de nosotros o nos causan daño, acabamos sintiéndonos incapaces y desempeñando el papel de víctimas.

Evita que el sufrimiento y los problemas te lleven a la autocompasión y a sentirte víctima de las circunstancias o de los demás.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Cuestión de Actitud, el Gran Secreto


Hola a todos espero que estén muy bien. Hoy hablaremos un poco acerca de esa palabra tan escuchada, tan dicha, tan repetida por muchas personas: La actitud ; y que paradójicamente, es poco entendida o aplicada por muchas otras y en ocasiones por las mismas personas que la mencionan frecuentemente.
Primero determinemos, ¿qué es la actitud?. Puede considerarse a la actitud como el vínculo existente entre el conocimiento adquirido por un individuo y la acción que realizará en el presente y en el futuro.
En su memoria, cada individuo lleva depositada la influencia del pasado. También la acción que de él provenga vendrá “influenciada por el futuro”, ya que la información depositada nos inducirá proyectos, ambiciones y objetivos a realizar.
La actitud frente a la vida está relacionada con la visión que tengamos del mundo que nos rodea. De ahí aquello de que “lo que influye en cada uno de nosotros depende de la opinión que tengamos de los hechos antes que de los hechos mismos”.
La actitud proviene esencialmente de la información que llevamos grabada en nuestra mente. De ahí que nuestra actitud cambiará si también lo hacen nuestras opiniones y nuestras creencias.
Es por ello, que está en nosotros mismos poder tener una actitud diferente a la que estamos acostumbrados a tener ante determinadas situaciones. Esta en nuestras manos adaptar nuestras creencias y sensaciones al mundo que vayamos teniendo que vivir, a las consecuencias de nuestra vida, a las circunstancias, buenas o malas, felices o tristes, problemas o desafíos que tengamos que enfrentar.
¿Porqué frente a ciertas cuestiones, algunas personas reaccionan de una manera y otras de otra? Por su actitud precisamente, por su capacidad para tener la flexibilidad necesaria en el pensamiento y adaptarse a las nuevas circunstancias de la vida, cuestión que yo, personalmente también relaciono a la inteligencia emocional y a la capacidad de adaptarnos de cada uno de nosotros.
La buena noticia, es que esto también podemos lograrlo trabajándolo, nadie nace sabiendo cómo tener la mejor actitud frente a la vida, la diferencia está en saber aprenderlo, dejarnos ayudar, detectarlo y solucionar nuestra falta de actitud positiva; es decir, sacudirnos el pesimismo y ver más allá del árbol que tenemos enfrente, el gran obstáculo, y ver el bosque…
Abre los ojos, piensa que puedes, cree que tienes cómo salir adelante y que la vida es la que cada uno de nosotros queremos que sea, aún con sus imponderables, podemos tomar de cada cosa lo bueno y sacar un balance positivo, para que con la ACTITUD ADECUADA podamos salir adelante, implica por supuesto tratar de ser dueños y responsables de nuestros éxitos y fracasos, es sin duda, un gran desafío…

Saludos

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Cómo reconocer y tratar la soledad

Hola a todos espero que estén muy bien, hace unos días hablaba de la soledad, de sus dos aspectos: positivo y negativo. Atendiendo al segundo de ellos, al momento en que la soledad ya lastima, debemos detectarla y tratarla, a fin de evitar que nos haga daño. Aquí algunas recomendaciones que espero les sean de utilidad:
  • Diagnóstico: qué tipo de soledad es la que estamos sufriendo y a qué se debe.
  • Conocernos bien. Dejemos a un lado el miedo a mirar dentro de nosotros, afrontemos la necesidad de saber cómo somos: nuestras ilusiones y ambiciones, limitaciones y miedos, quién quiero ser, cómo me ven, cómo me veo...
  • Fuera la timidez. Tomemos la iniciativa para conseguir nuevas relaciones. Establezcamos qué personas nos interesan, y elaboremos una estrategia para contactar con ellas.
  • No hay nada que perder. El miedo al rechazo es un freno para entablar nuevas amistades o amores. El objetivo es importante, no nos preocupemos por ello.
  • Sin victimismos. El mundo resulta cruel, vulgar y materialista,estoy de acuerdo. Pero seguro que hay otras personas que pueden estar deseando conocer a alguien como nosotros.
  • Encerrarnos en nosotros mismos es reconocer la derrota. A la mayoría la soledad nos hace daño, y nos sienta mejor tener con quién hablar, intimar y a quién querer.
  • No somos tan raros como a veces pensamos. No hay más que hablar en profundidad y confianza con cualquier persona para comprobarlo. Podemos "llenar" a más gente de la que creemos y nos pueden resultar atractivas muchas personas que tenemos muy cerca.
El mejor consejo, que puedo dar en estos casos de soledad es afrontarla...
El hacernos invisibles o hacer invisibles nuestros sentimientos a nosotros mismos, es una autodestrucción. Lo ideal, es atrevernos a reinventarnos, a pesar de las nuevas adversidades que nos esté dando la vida, ya que al final de cuentas, la vida es un constante cambio.
Puede ser que hayas cambiado de ciudad, de trabajo, de país, de vida... Puede ser que estés divorciándote, que te hayas quedado viudo(a), que haya muerto tu mejor amigo, que las personas con quienes convivías ya "hicieron su vida"...
De acuerdo, todo esto puede pasar, pero TÚ debes de tratar de salir adelante, de reinventarte y no dejarte atrapar por ese sentimiento, que en lo negativo nos hará mucho daño.
Decídete a sacarle lo bueno a la soledad, el lado positivo y a considerar tomar soluciones si su aspecto negativo ha llegado a tocar tu puerta...

Un abrazo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Soledad: Cara o Cruz


Amigos continuamos con esta experiencia temática, la semana pasada la depresión, hoy LA SOLEDAD.
La soledad, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial.

Estar solo o sola, sin duda puede atraernos grandes beneficios, a veces estar rodeado de mucha gente y constante murmullo no nos permite conocernos a fondo y saber realmente cómo somos. Esta es una cara positiva de la soledad y que si la sabemos apreciar y aprovechar nos puede generar como dividendo el conocimiento de nuestro YO, y así lograr EVOLUCIÓN.
Pocas personas se dan la oportunidad de estar solos y de aprender esta parte positiva de la soledad, pues necesitan de ese bullicio exterior para no enfrentarse a sí mismos, quizá es por falta de aceptación, porque no están contentos con su vida y un larguisimo etcétera, que prefiero no abordar para no desviarme del tema fundamental, ya que una cosa es "estar solos" y otra puede ser la soledad...

Hay tipos de soledad:
  • La emocional o ausencia de una relación intensa con otra persona, que nos produzca satisfacción y seguridad.
  • La social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones.
Parece, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.
La personal (ausencia de una relación íntima con alguien) y la social (carencia de amistades)
Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos, las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas.
Las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales, con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo.
La soledad está muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular.
La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada nos puede reportar.
Cuando la buscamos, porque necesitamos estar solos, nos deja múltiples cosas buenas; pero, si es permanente y nos provoca tristeza debemos de cuestionarla, pues muy probablemente nos hará daño, ya sea en el presente o en el futuro inmediato.
Un abrazo a todos.

viernes, 31 de octubre de 2008

Causas de la depresión

Seguimos con nuestro tema de La Depresión, hoy trataremos lo referente a las causas que la producen.
Hasta hace algunos años, los especialistas hablaban de depresión externa, “exógena” cuando la causa era algún acontecimiento en la vida del paciente, y depresión interna o “endogena”cuando la causa era un desequilibrio en la bioquímica cerebral.
Hoy sabemos que esa distinción no es útil porque es muy difícil separar causa y consecuencia. Es cierto que algunas personas parecen estar profundamente deprimidas sin motivo ninguno y podemos suponer que entonces existe un fuerte componente físico en su depresión. Es decir, su cerebro probablemente no asimila bien una sustancia llamada dopamina. Sin embargo, en todas las depresiones se produce la falta de esa sustancia y en la mayoría de ellas, sea cual sea la causa, los fármacos pueden ser una gran ayuda, por lo que el componente físico siempre está presente.
Igual que existe una predisposición genética a ser diabético, existe otra que predispone a la depresión. Igual que las personas no tienen la misma fuerza física, cada cual posee una resistencia psicológica ante las adversidades de la vida. Pero nadie está condenado a sufrir depresión, solo algunas personas son más vulnerables que otras.
Junto a los problemas físicos, desequilibrios hormonales, herencia genética y falta de dopamina en el cerebro, que son los responsables directos de la tristeza y la apatía, existen pautas de pensamiento que se aprenden en la infancia. Hacia los cinco años un niño ya tiene formado lo que será el núcleo básico de su personalidad. A partir de esta edad, va formando la autoestima y el auto concepto, es decir, lo que piensa de sí mismo. Si no recibe la atención adecuada, si es maltratado o menospreciado, lo que pensará de sí mismo es que no merece ser querido, y esta será una creencia fundamental que condicionará toda su vida. Entonces cualquier desencadenante externo, un fracaso escolar, pérdida de un ser querido, despido, traslado, etc, puede conducir fácilmente a la depresión.
De este modo, podemos afirmar que las depresiones se producen por un conjunto de causas entre las que figuran como más destacadas: un factor genético, una creencia profunda en no merecer afecto que viene de la infancia y una causa externa que lo precipita.

miércoles, 29 de octubre de 2008

La Depresión...

Empezaremos a tratar un tema bien importante: La Depresión. Iremos poco a poco desmenuzándolo y esperamos de verdad que sirva para que quienes la detecten puedan buscar ayuda profesional, lo más pronto posible.
Todos hemos estado abatidos alguna vez, pero la depresión no es una tristeza normal, es algo más que un estado de ánimo decaído. Uno de los principales síntomas es el profundo estado de malestar que la persona siente hacia sí mismo, lo que se traduce en sentimientos de inferioridad, en sentirse culpable un sentimiento de desesperanza hacia sí mismo, hacia el futuro y hacia el mundo en general.
Son comunes pensamientos del tipo “no valgo para nada”, “nadie me quiere”, “estaría mejor muerto”, etc.
Esto lo llamamos “pensamiento distorsionado” que se caracteriza por ser irracional y destructivo. Este pensamiento se acompaña de tristeza, abatimiento, “no tener ganas de hacer nada” .
También es posible que en vez de tristeza, se manifieste ira o irritabilidad, lo que es muy característico en niños. El apetito se ve alterado, normalmente se anula, aunque en algunos casos aumenta. Así mismo, aparecen quejas somáticas, es decir corporales, dolores de cabeza y musculares fundamentalmente.
Estar tristes cuando algo va mal, cuando se ha sufrido una pérdida o un problema grave, es una reacción perfectamente natural, normal y resulta útil para adaptarnos a la situación y poder seguir adelante, pero la depresión es más profunda, más duradera y afecta muchísimo más a la vida diaria de quien la sufre. Es muy distinto estar o sentirse "triste" que estar deprimido.

Una persona deprimida es un enfermo, no puede controlar su estado de ánimo ni es culpable de sentirse como se siente, por lo cual decirle “qué se anime”, “que no diga esas cosas” es inútil. Lo importante es acercarle ayuda profesional, psicólogo o psiquiatra, para que el enfermo pueda salir adelante de ella.
La depresión tiene múltiples causas que trataremos adelante, lo importante es detectarla y saber si estamos en una circunstancia que no nos permite ser "los de antes" y por supuesto buscar ayuda profesional para curarnos.
Un abrazo a todos.

viernes, 3 de octubre de 2008

Cuando la tristeza se convirtió en depresión ...

Alejandra es una mujer, profesionista, casada, muy felíz con dos hijos y exitosa, es una de esas mujeres que creen fervientemente en el amor a su pareja y a sus hijos... en la maravilla de la familia.
Un día su esposo se queda sin trabajo y comienzan a tener problemas, él busca empleo y no consigue, ella se convierte en el sostén de su familia... Pero además, es la madre de dos niños que le demandan tiempo, dedicación y todo aquello que implica desempeñar el trabajo más duro e importante que hay en la vida: ser madre.

Alejandra comienza a sentirse triste y deprimida pues José, su esposo, no logra conseguir trabajo con el paso de los días y ella lo nota "cómodo" de alguna forma con la situación de que sea ella quien lleve la "carga" ...
Aquella mujer cargada de energía y alegría de ayer se comienza a perder, todo son dudas, calvarios, pruebas y dificultades ahora... El amor comienza a "rasparse", nada es lo mismo...

Ale llega a mi consultorio, en busca de una terapia que la ayude a encontrar su camino de nuevo en medio de la profunda depresión que ya la aqueja. No sabe lo que quiere, no sabe si quiere a José, si está harta de él, no siente ningún apoyo, carga con todo y cada día las cosas se complican en su vida y con sus hijos, que han comenzado a desubicarse por la situación que se vive en casa, por ello me busca.
Hablamos, hacemos terapia, comentamos su realidad e indago en su interior. Ale, esta destruida moral y emocionalmente, se siente partida. Ha abandonado su parte de mujer, se ha olvidado de si misma, completamente metida en la espiral de sus problemas económicos que le pesan como una carga inmensa, también ha comenzado de alguna forma a "abandonar" a sus hijos, no le quedan fuerzas ni para escucharlos. La energía la derrocha en sus angustias y en sus pesares.

No me será fácil "levantarla" pero debo decir que ella aún con toda la situación pone mucho de su parte para salir adelante...
Después de varios meses de terapia, Ale comienza a sentirse mejor, factores externos "cooperan" con ello, José ha conseguido trabajo y la situación personal, familiar y de pareja mejora poco a poco...
Hoy se ha curado, sin duda el haber vivido todo esto la ha hecho mejor, ya sabemos "lo que no mata nos hace más fuertes".
Ha comenzado una nueva vida, pero podrían haber muchas pruebas más como estas... hay que estar preparados, nadie puede asegurar lo contrario.

La depresión es una enfermedad, con cuestiones físicas y mentales que un especialista debe tratar a tiempo. Una cosa es estar "tristes" otra es estar deprimido. Es por ello, que si Tú al leer esta historia te sientes identificado(a) y crees que puedes estar pasando por ella, conviene que acudas a un especialista a tratarte.

Nadie nos dijo que la vida sería fácil, pero en la actualidad es más complicada aún y en particular a muchas mujeres les ha cambiado, algunas para bien, otras estoy segura que se identificarán con Ale por las demandas crecientes para el género femenino en el mundo moderno.
Por ello decidí contarles esta historia, conservando como siempre el nombre real de la protagonista en el anonimato, por el lógico interés propio de la involucrada.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Los días grises de Carlota...


Carlota tiene 15 años, recién acaba de cumplirlos. Sus padres ofrecieron hacerle una fiesta pero Carlota dijo que no... no tenia ganas de compartir con los invitados que, de seguro, la mayoría eran amigos de sus padres y no de ella. Por eso prefirió una reunión de sus amigos más cercanos, los verdaderos, los que comparten con Carlota un millón de cosas. Los gustos musicales, navegar en internet, juegos de xbox, los videos de Mtv y su adicción a los animé.. esos dibujos japoneses que tienen encantados a los chicos de hoy...
Carlota estudia la preparatoria, en dos años más ya estará lista para ir a la universidad. Pero se siente sola. Tiene dos hermanos más. Una mayor Carolina y uno menor David. Su casa siempre está llena de gente. Sus padres, sus hermanos, sus tios, sus primos... pero Carlota se siente sola. Siente que nadie la entiende. A sus padres no le gustan sus amigas. Siempre tienen una excusa para no dejarla salir con ellas. Carlota está segura de que ya tiene edad para ir al cine sola con sus compañeras sin que estén sus padres esperandola afuera. Nadie en su casa, salvo su hermano menor, comparte sus gustos. La tildan de extraña, rara, rebelde... y Carlota se pregunta "¿será que toda esta gente que me rodea no mira el mundo que hay afuera? ¡a todos los chicos de hoy nos gusta lo mismo!". Pero parece que a sus padres, todo lo que ella hace, dice o piensa, les molesta, les choca....
Carlota llegó a mi casa traída por sus padres. Un amigo los puso en contacto conmigo. Ellos buscaban ayuda porque su nena estaba teniendo serios problemas con el alcohol....
Carlota en su soledad... en esa prisión impuesta de manera irracional por su familia, busco una salida. Y la salida la tenía allí, en cualquier botella que contuviera alcohol. Por ahi salió Carlota, fue lo único que encontró, fue la opción que descuidaron sus padres y por ahí escapó a ese mundo de sensaciones que ofrece la bebida, por ese laberinto peligroso que inhibe la razón y te hace olvidar...
Hoy Carlota ya no tiene ese problema. No llegó tan lejos, apenas empezaba.... Carlota ya está recuperada y yo, la psicóloga que buscaron para resolver su rebeldía está ahora ayudando a sus padres a entender que un adolescente es una persona mitad niño, mitad adulto y que merece tanto respeto y consideración como ellos....

(Historia real. Los nombres originales fueron cambiados para respetar la identidad de los involucrados)