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jueves, 6 de noviembre de 2008

Soledad: Cara o Cruz


Amigos continuamos con esta experiencia temática, la semana pasada la depresión, hoy LA SOLEDAD.
La soledad, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial.

Estar solo o sola, sin duda puede atraernos grandes beneficios, a veces estar rodeado de mucha gente y constante murmullo no nos permite conocernos a fondo y saber realmente cómo somos. Esta es una cara positiva de la soledad y que si la sabemos apreciar y aprovechar nos puede generar como dividendo el conocimiento de nuestro YO, y así lograr EVOLUCIÓN.
Pocas personas se dan la oportunidad de estar solos y de aprender esta parte positiva de la soledad, pues necesitan de ese bullicio exterior para no enfrentarse a sí mismos, quizá es por falta de aceptación, porque no están contentos con su vida y un larguisimo etcétera, que prefiero no abordar para no desviarme del tema fundamental, ya que una cosa es "estar solos" y otra puede ser la soledad...

Hay tipos de soledad:
  • La emocional o ausencia de una relación intensa con otra persona, que nos produzca satisfacción y seguridad.
  • La social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones.
Parece, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.
La personal (ausencia de una relación íntima con alguien) y la social (carencia de amistades)
Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos, las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas.
Las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales, con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo.
La soledad está muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular.
La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada nos puede reportar.
Cuando la buscamos, porque necesitamos estar solos, nos deja múltiples cosas buenas; pero, si es permanente y nos provoca tristeza debemos de cuestionarla, pues muy probablemente nos hará daño, ya sea en el presente o en el futuro inmediato.
Un abrazo a todos.

viernes, 31 de octubre de 2008

Causas de la depresión

Seguimos con nuestro tema de La Depresión, hoy trataremos lo referente a las causas que la producen.
Hasta hace algunos años, los especialistas hablaban de depresión externa, “exógena” cuando la causa era algún acontecimiento en la vida del paciente, y depresión interna o “endogena”cuando la causa era un desequilibrio en la bioquímica cerebral.
Hoy sabemos que esa distinción no es útil porque es muy difícil separar causa y consecuencia. Es cierto que algunas personas parecen estar profundamente deprimidas sin motivo ninguno y podemos suponer que entonces existe un fuerte componente físico en su depresión. Es decir, su cerebro probablemente no asimila bien una sustancia llamada dopamina. Sin embargo, en todas las depresiones se produce la falta de esa sustancia y en la mayoría de ellas, sea cual sea la causa, los fármacos pueden ser una gran ayuda, por lo que el componente físico siempre está presente.
Igual que existe una predisposición genética a ser diabético, existe otra que predispone a la depresión. Igual que las personas no tienen la misma fuerza física, cada cual posee una resistencia psicológica ante las adversidades de la vida. Pero nadie está condenado a sufrir depresión, solo algunas personas son más vulnerables que otras.
Junto a los problemas físicos, desequilibrios hormonales, herencia genética y falta de dopamina en el cerebro, que son los responsables directos de la tristeza y la apatía, existen pautas de pensamiento que se aprenden en la infancia. Hacia los cinco años un niño ya tiene formado lo que será el núcleo básico de su personalidad. A partir de esta edad, va formando la autoestima y el auto concepto, es decir, lo que piensa de sí mismo. Si no recibe la atención adecuada, si es maltratado o menospreciado, lo que pensará de sí mismo es que no merece ser querido, y esta será una creencia fundamental que condicionará toda su vida. Entonces cualquier desencadenante externo, un fracaso escolar, pérdida de un ser querido, despido, traslado, etc, puede conducir fácilmente a la depresión.
De este modo, podemos afirmar que las depresiones se producen por un conjunto de causas entre las que figuran como más destacadas: un factor genético, una creencia profunda en no merecer afecto que viene de la infancia y una causa externa que lo precipita.