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lunes, 27 de octubre de 2008

El saco de plumas...

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.

Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
"Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?",
a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas".

El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.
Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado",
a lo que el sabio contestó: "Esa es la parte más fácil.
Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste.
Sal a la calle y búscalas".
El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.

Al volver, el hombre sabio le dijo:
"Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".

"Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón".

martes, 21 de octubre de 2008

De "El Profeta"

Y un joven dijo: "Háblanos de la Amistad".
Y él respondió, diciendo: Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades.
Es vuestro campo, que sembráis con amor y cosecháis con gratitud.
Y es Vuestra mesa, y el fuego de vuestro hogar.
Porque acudís a él para saciar vuestra hambre y lo buscáis en procura de paz.
Cuando vuestro amigo revela su pensamiento, no teméis el "no" en vuestra propia mente, ni retenéis el "sí".
Y cuando él guarda silencio vuestro corazón no cesa de escuchar a su corazón.
Porque en la amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las expectativas, nacen sin palabras y son compartidos con callado gozo.
Cuando os separáis de vuestro amigo, lo hacéis sin aflicción; Porque lo que más amáis en él puede ser más diáfano aún en su ausencia, como para el alpinista la montaña aparece más despejada desde la llanura.
Y dejad que en la amistad no exista otro propósito que el de profundizar el espíritu.
Porque el amor que busca otra cosa que no sea la revelación de su propio misterio, no es amor sino una red tendida, y solamente lo inútil es pescado.
Y procurad que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo.
Si debe conocer vuestra bajamar, dejadlo conocer también vuestra pleamar.
Porque ¿qué amigo es aquel que tuvierais que buscar para matar las horas?
Buscadlo con horas para vivir.
Porque es misión suya llenar vuestra necesidad, pero no vuestra vaciedad.
Y que en la dulzura de la amistad haya lugar para la risa y para los placeres compartidos.
Porque en el rocío de las pequeñas cosas el corazón encuentra su mañana y toma su frescura.

Khalil Gibrán

sábado, 27 de septiembre de 2008

Los días grises de Carlota...


Carlota tiene 15 años, recién acaba de cumplirlos. Sus padres ofrecieron hacerle una fiesta pero Carlota dijo que no... no tenia ganas de compartir con los invitados que, de seguro, la mayoría eran amigos de sus padres y no de ella. Por eso prefirió una reunión de sus amigos más cercanos, los verdaderos, los que comparten con Carlota un millón de cosas. Los gustos musicales, navegar en internet, juegos de xbox, los videos de Mtv y su adicción a los animé.. esos dibujos japoneses que tienen encantados a los chicos de hoy...
Carlota estudia la preparatoria, en dos años más ya estará lista para ir a la universidad. Pero se siente sola. Tiene dos hermanos más. Una mayor Carolina y uno menor David. Su casa siempre está llena de gente. Sus padres, sus hermanos, sus tios, sus primos... pero Carlota se siente sola. Siente que nadie la entiende. A sus padres no le gustan sus amigas. Siempre tienen una excusa para no dejarla salir con ellas. Carlota está segura de que ya tiene edad para ir al cine sola con sus compañeras sin que estén sus padres esperandola afuera. Nadie en su casa, salvo su hermano menor, comparte sus gustos. La tildan de extraña, rara, rebelde... y Carlota se pregunta "¿será que toda esta gente que me rodea no mira el mundo que hay afuera? ¡a todos los chicos de hoy nos gusta lo mismo!". Pero parece que a sus padres, todo lo que ella hace, dice o piensa, les molesta, les choca....
Carlota llegó a mi casa traída por sus padres. Un amigo los puso en contacto conmigo. Ellos buscaban ayuda porque su nena estaba teniendo serios problemas con el alcohol....
Carlota en su soledad... en esa prisión impuesta de manera irracional por su familia, busco una salida. Y la salida la tenía allí, en cualquier botella que contuviera alcohol. Por ahi salió Carlota, fue lo único que encontró, fue la opción que descuidaron sus padres y por ahí escapó a ese mundo de sensaciones que ofrece la bebida, por ese laberinto peligroso que inhibe la razón y te hace olvidar...
Hoy Carlota ya no tiene ese problema. No llegó tan lejos, apenas empezaba.... Carlota ya está recuperada y yo, la psicóloga que buscaron para resolver su rebeldía está ahora ayudando a sus padres a entender que un adolescente es una persona mitad niño, mitad adulto y que merece tanto respeto y consideración como ellos....

(Historia real. Los nombres originales fueron cambiados para respetar la identidad de los involucrados)