Mostrando entradas con la etiqueta angustias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta angustias. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de marzo de 2009

La verdadera crisis...

El viernes 21 del mes pasado, la sección Vida ! trajo un artículo del servicio de noticias del New York Times, quizá pasado por alto por algunos lectores, pero merecedor de una discusión seria en las aulas y fuera de ellas: "Son motivo de pena celulares sencillos; comparan equipos con símbolos de estatus tradicionales".

El texto cuenta la experiencia de Chris Glionna, supervisor de restaurantes de una conocida compañía, con su viejo celular. Como el teléfono le daba el servicio necesario, no le preocupaba que estuviera fuera de moda. Pero... (siempre hay un pero) sus colegas lo molestaban y se burlaban cuando extraía su "pisapapeles" del maletín. Llegó a sentirse tan avergonzado que hace un par de meses lo cambió por un BlackBerry.

En la pasada Feria del Libro escuché una tesis muy interesante del Dr. Alejandro Morton: la crisis de Estados Unidos se debe, entre otras cosas, a la inseguridad que los norteamericanos tienen en ellos mismos; su continua necesidad de comprar jamás será satisfecha porque esperan que la satisfacción personal venga de lo comprado, y jamás será así.

El domingo pasado, la carta de un lector, Julián Villarreal, coincide con Morton: "... a nivel social no nos hemos dado cuenta de que ese impulso descontrolado por comprar es, en el fondo, la causa profunda de la crisis económica que ha cundido ya por todo el mundo, alimentada por un sistema financiero insaciable que facilitó recursos para que compraran quienes no tenían con qué".

Pocas cosas hay más tensionantes que tratar de mantenerse a la moda en ropa, calzado, accesorios, tecnología, viajes, comidas, restaurantes, casas, muebles, cirugías, autos y todo lo añadible. Quien tiene dinero en exceso puede comprar, usar y desechar, pero quienes vivimos sujetos a un presupuesto debemos cuidar qué compramos y entender por qué y para qué lo compramos. Y esa regla se ha olvidado.

En efecto, la presión social existe, pero debemos preguntarnos cuánto nos presiona y cuánto nos dejamos presionar. Porque es muy cómodo justificar nuestros excesos o actos absurdos transfiriendo la responsabilidad a una entidad abstracta (la sociedad), en vez de asumirla nosotros en concreto.

¿Cuál es el problema de que se rían de nuestro celular viejo? La risa es buena y si no les gusta el celular pueden bromear a costa de él y criticar el aparato, a su dueño o a ambos. El problema es de ellos, no del dueño del celular, a menos que éste lo acepte.

Cuando se estudia un guión cinematográfico se aprende a crear personajes creíbles. Debemos pensarlos y darles una personalidad con un carácter, una caracterización y una característica que los distinga de los demás.

La característica la usamos todos cuando describimos a alguien ante quienes no lo conocen: "Es un señor medio gordito, de sonrisa muy agradable" o "Es una mujer bajita, de ojos azules y muy mandona".

Malo el cuento cuando esa característica se transfiere a una de sus posesiones: "Es el chavo del convertible rojo" o "La señora que usa puras bolsas de marca y tiene una casa enorme" o "Es el director que siempre anda a la moda". Es decir, su personalidad no emana de lo imprescindible, sino de lo prescindible. Lo primero no se compra en ningún lado; lo segundo en cualquiera, si se tiene los medios para hacerlo.

Un amigo muy cercano (no mexicano), es multimillonario, pero nosotros lo averiguamos por accidente tras años de conocerlo. Es sencillo, generoso, adaptable a todo y disfruta lo disfrutable. Jamás presume y nunca hace alarde de nada porque tiene muy claro qué cosas son importantes en su vida.

Las trampas de la presión social siempre han estado ahí. Caen en ellas quienes no se conocen a sí mismos y tienen una escala de valores centrada en lo social. Las eluden quienes sí se conocen y valoran lo esencial, no lo accesorio.

El vacío personal no lo llena ni los closets giratorios, ni los carros de lujo, ni las joyas exclusivas. La satisfacción de los consumidores insaciables no viene de poseer las cosas, sino de presumirlas ante los demás.

¿Tiene usted un celular del que sus "amigos" se ríen cuando lo usa? Ríase con ellos y úselo hasta que guste. ¿Le duelen las burlas? Entonces cambie de amigos, no de celular. Es lo justo.

lunes, 16 de febrero de 2009

El arte de vencer se aprende en las derrotas...


Amigos, espero que estén muy bien, agradezco sus comentarios y visitas.
Hoy les dejo este pensamiento, sobre todo para aquellos amigos que se sienten un poco tristes porque no les han salido las cosas muy bien y en especial para mis amigos y amigas lectores Venezolanos, que están algunos un poco pesimistas al sentir que han perdido con algunas "luchas" dentro de su país...

Sin ningún afán de participar en política y únicamente con la intención de ayudarte a ver hacia adelante!

"El arte de vencer se aprende en las derrotas".

Simón Bolívar

viernes, 28 de noviembre de 2008

¿Qué hacer ante la autocompasión?


Hola a todos, durante la semana tratamos este tema y ahora ha llegado el momento de pensar en las posible soluciones ante el mismo.

¿Qué hacer ante la autocompasión?
Lo primero es: 

Revisar tus emociones
.
¿Cómo te sientes la mayor parte del tiempo? 
¿Te sientes impotente, con poco control sobre tu vida?
 ¿Enojado con el mundo, la vida, tus padres, etc.?
 ¿Vives una gran parte del tiempo con la sensación de que, por mucho que hagas, no resuelves tus problemas y tu sufrimiento?



Si tus respuestas son afirmativas, tiendes a autocompadecerte y a sentirte víctima.

Recuerda que esta sensación, no es un reflejo de la realidad actual.
Es el reflejo de nuestras vivencias infantiles y del pensamiento y la percepción de un niño que vivió hace mucho tiempo.


Cuando nos autocompadecemos, no nos damos cuenta de que nuestra actitud es la que nos impide mejorar y buscar la solución adecuada.
Una actitud equivocada que aprendimos cuando éramos pequeños y estábamos realmente indefensos o cuando imitábamos algún adulto importante en nuestra vida.


Pero hoy, ya no somos ese niño pequeño. 
Hoy podemos cuestionar lo que se nos dijo y los modelos que tuvimos.

Cuando nos autocompadecemos, no podemos aceptar la responsabilidad de lo que sucede.

Esta actitud puede ser el resultado de una realidad vivida.
El sentimiento de ser una víctima, no es inventado, pudo haber sufrido un abuso físico, sexual o emocional durante la niñez, la juventud e incluso la edad adulta.

La persona que vivió algún abuso, sí fue una víctima de las circunstancias, porque debido a su edad o situación, no tuvo la fuerza ni la capacidad y conocimientos para cambiar esa situación o alejarse de ella.


Pero cuando vive compadeciéndose y sintiéndose víctima, esos pensamientos y sentimientos vividos durante la niñez, siguen dominando su vida.
Sin darse cuenta, de que ella es ahora, su propio victimario.



Desarrolla un plan de vida

Cuando tenemos metas claras, podemos motivarnos con mayor facilidad y reconocer los pasos necesarios para lograrlas.
Esto le da un sentido y un significado a nuestra vida, nos proporciona la sensación de control y aumenta nuestra autoestima.

Enfócate en los aspectos positivos de tu vida.
Todos los tenemos, simplemente no estamos acostumbrados a verlos o a reconocerlos.

Reflexión:
Recuerdo un tiempo en el que culpaba a los demás de mi no felicidad. Era mejor no mirarse a uno mismo. Caer en el juego de la autocompasión es algo tan fácil... convencerse de que no se es feliz es muy fácil y caer en una rutina de por vida también. Y encima, cuando estás convencida de que tu felicidad te la van a dar los demás, las relaciones que tengas con tu pareja, con tu familia, con tus amigos se convierten en una obsesión.

Recuerdo el día que descubrí quien era yo, el día en el que descubrí que no le había prestado la más mínima consideración a la persona más importante de mi vida, el día en que descubrí que no podía vivir sin mí y que el único ser que podía darme lo que necesitaba era yo.
Fué como ver un amanecer que no va a oscurecer nunca y ser muy consciente de todo lo que iba a empezar a ganar a partir de ese momento.

Empezar a retroceder para corregir mis actitudes está siendo en muchas ocasiones, muy complicado, porque me encuentro con personas que sé que no comprenden mi forma de actuar ahora.

Yo soy así, y mi amanecer ha supuesto el amanecer de otras personas, así que ésta tarea de crecimiento que en su día, me dió miedo incluso por llegar a pensar que estaba equivocada en lo que pensaba, seguirá siendo mi alegría, porque esos momentos en los que descubro cosas nuevas sobre mí, sean malas o buenas me hacen sentir más fuerte...DEFINITIVAMENTE VIVA Y FELÍZ!
Las respuestas están en nosotros mismos...

Un abrazo a todos.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Soledad: Cara o Cruz


Amigos continuamos con esta experiencia temática, la semana pasada la depresión, hoy LA SOLEDAD.
La soledad, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial.

Estar solo o sola, sin duda puede atraernos grandes beneficios, a veces estar rodeado de mucha gente y constante murmullo no nos permite conocernos a fondo y saber realmente cómo somos. Esta es una cara positiva de la soledad y que si la sabemos apreciar y aprovechar nos puede generar como dividendo el conocimiento de nuestro YO, y así lograr EVOLUCIÓN.
Pocas personas se dan la oportunidad de estar solos y de aprender esta parte positiva de la soledad, pues necesitan de ese bullicio exterior para no enfrentarse a sí mismos, quizá es por falta de aceptación, porque no están contentos con su vida y un larguisimo etcétera, que prefiero no abordar para no desviarme del tema fundamental, ya que una cosa es "estar solos" y otra puede ser la soledad...

Hay tipos de soledad:
  • La emocional o ausencia de una relación intensa con otra persona, que nos produzca satisfacción y seguridad.
  • La social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones.
Parece, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.
La personal (ausencia de una relación íntima con alguien) y la social (carencia de amistades)
Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos, las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas.
Las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales, con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo.
La soledad está muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular.
La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada nos puede reportar.
Cuando la buscamos, porque necesitamos estar solos, nos deja múltiples cosas buenas; pero, si es permanente y nos provoca tristeza debemos de cuestionarla, pues muy probablemente nos hará daño, ya sea en el presente o en el futuro inmediato.
Un abrazo a todos.

miércoles, 29 de octubre de 2008

La Depresión...

Empezaremos a tratar un tema bien importante: La Depresión. Iremos poco a poco desmenuzándolo y esperamos de verdad que sirva para que quienes la detecten puedan buscar ayuda profesional, lo más pronto posible.
Todos hemos estado abatidos alguna vez, pero la depresión no es una tristeza normal, es algo más que un estado de ánimo decaído. Uno de los principales síntomas es el profundo estado de malestar que la persona siente hacia sí mismo, lo que se traduce en sentimientos de inferioridad, en sentirse culpable un sentimiento de desesperanza hacia sí mismo, hacia el futuro y hacia el mundo en general.
Son comunes pensamientos del tipo “no valgo para nada”, “nadie me quiere”, “estaría mejor muerto”, etc.
Esto lo llamamos “pensamiento distorsionado” que se caracteriza por ser irracional y destructivo. Este pensamiento se acompaña de tristeza, abatimiento, “no tener ganas de hacer nada” .
También es posible que en vez de tristeza, se manifieste ira o irritabilidad, lo que es muy característico en niños. El apetito se ve alterado, normalmente se anula, aunque en algunos casos aumenta. Así mismo, aparecen quejas somáticas, es decir corporales, dolores de cabeza y musculares fundamentalmente.
Estar tristes cuando algo va mal, cuando se ha sufrido una pérdida o un problema grave, es una reacción perfectamente natural, normal y resulta útil para adaptarnos a la situación y poder seguir adelante, pero la depresión es más profunda, más duradera y afecta muchísimo más a la vida diaria de quien la sufre. Es muy distinto estar o sentirse "triste" que estar deprimido.

Una persona deprimida es un enfermo, no puede controlar su estado de ánimo ni es culpable de sentirse como se siente, por lo cual decirle “qué se anime”, “que no diga esas cosas” es inútil. Lo importante es acercarle ayuda profesional, psicólogo o psiquiatra, para que el enfermo pueda salir adelante de ella.
La depresión tiene múltiples causas que trataremos adelante, lo importante es detectarla y saber si estamos en una circunstancia que no nos permite ser "los de antes" y por supuesto buscar ayuda profesional para curarnos.
Un abrazo a todos.