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viernes, 6 de septiembre de 2013

¿Final feliz? ¡Siempre!


¿Cómo se supone que debo sentirme si un viernes por la tarde mi pareja, sin previo aviso, me dice que necesita un espacio para compartir con otras personas? Si a esto sumamos que me lo dice por whatsapp, pues el asunto toma otros matices y se hace más grave.

Lo más complicado en una relación de pareja es aceptar que tanta "normalidad" es peligrosa. En pareja no se puede ir sin pensar en el otro. No podemos estar tranquilos al lado de alguien si creemos que lo estamos haciendo bien solo porque nos ajustamos al libro (dormir en la misma cama, compartir casi todo, ir juntos al supermercado, etc.). Hay tantos aspectos que descuidamos, que cuando nos llega una crisis parece que es el fin del mundo y resulta que no es así. Una crisis en estos casos es una gran puerta, una puerta para cambiar lo que no estaba bien.

Pero resulta que habíamos estado tan estáticos que nos quejamos de esta situación. De pronto se nos pone todo negro y lo vemos como un cambio que no deseamos. 

¿No deseamos?  ¿seguro que no lo deseamos? Al principio pensamos que no, pero conforme pasan los días nos vamos dando cuenta de que no todo es tan malo. Claro, esto depende del nivel de apego y dependencia que tienes con el otro. Si tu vida, desde que estas en pareja, se rige por los movimientos del otro, con la ruptura vas a sufrir y mucho. 

Y de allí parte esta reflexión. El sufrimiento que yo tenga por el final de mi relación es directamente proporcional al grado de apego y dependencia que tengo con mi pareja. Y con esto no digo que si somos autónomos e independientes, nunca nos va a afectar un final. Digo que el trauma de la ruptura será más llevadero y superable.

En mi caso, confieso que estuve los primeros días muy deprimida, hundida. Aun sabiendo que esta crisis llegaría en cualquier momento. Rabia, desolación, tristeza, tuve tantas emociones juntas que no sabía qué hacer con ellas. Me deje llevar y cometí errores, pero luego entendí que resistirme al cambio nunca ayuda.

Lo que me sacó de ese espiral de pensamientos tóxicos (ya no me quiere, me ha echado a un lado, se irán cuatro años a la basura, etc...) fue entender que el saldo no es tan negativo como parece. Si esta relación termina, voy a crecer, si continua también voy a crecer. La vida es un ganar-ganar y eso es lo que no debemos olvidar.

No se vale "echarle la culpa" a alguna de las partes ni mucho menos al "tercero". Hay que ser lo suficientemente maduro para asumir nuestros errores y aceptar nuestra responsabilidad.

Solo a quien esté pasando por esto le digo: es una situación superable como todo en la vida. El resultado puede ser el final de la relación o un renacer de la misma. Solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, mientras esperamos, debe imperar el respeto, la comprensión, pero por sobre todas las cosas, ese amor que tanto se predicó y que tan abandonado dejamos.

viernes, 8 de marzo de 2013

¿Y si te digo?

¿Y si te digo que no me gustan tus ojos cuando están tristes?... pues tu tristeza me cunde el alma..

miércoles, 27 de febrero de 2013

10 consejos para rescatar tu relación de la monotonía

Recrear los inicios de la relación: 
No porque los años hayan pasado significa que sus deseos deben disminuir. Por supuesto, en el amor también se hacen concesiones. Pero si quiere hacer que vuelva la seducción entonces debe volver a los primeros días de la seducción.  ¿Cuáles son los vestidos que usabas para seducirle al inicio? ¿Cuáles eran las actividades que les encantaba compartir? ¿Cuáles eran las ideas que los unían al inicio? Volver a los primeros días hará que las cosas puedan volver a su normalidad, como en el enamoramiento. Incluso en las viejas marmitas se hacen las mejores sopas todavía.

domingo, 17 de febrero de 2013

Salva tu relación de pareja combatiendo la rutina

La monotonía se puede instalar en cualquier momento de la relación de una pareja. Sepa cómo superarla

Apenas hay cruces de palabras muchas noches tras la cena, o solo lo escuetamente necesario para organizar la logística doméstica del día siguiente o el cuidado de los hijos. Demasiados silencios. Las miradas de complicidad se han olvidado, incluso muchas sonrisas no se esbozan; las caricias ya no estremecen, tampoco se ofrecen; no quedan ganas para proponer planes compartidos; ni siquiera recuerda cuándo fue la última sorpresa que le dio su pareja; siente siempre su mal humor...

jueves, 14 de febrero de 2013

¿El amor tiene fecha de vencimiento?

El enamoramiento es un estado de felicidad instantánea, pasional, desbordante, incontenible e irracional que nos conecta con una sensación de profunda completitud. Freud decía que es un estado psicótico de la personalidad, y tenía razón: no hay nada más parecido a un loco que un enamorado. Esa persona no está viendo la realidad, sino que idealiza. No ve al otro en su totalidad, sino que el otro es una pantalla donde proyecta sus aspectos idealizados.
Este estado es insostenible en el tiempo. Puede durar horas, días e, incluso, meses. Y es justamente cuando se empieza a conocer al otro cuando aparecen las primeras desilusiones que dan paso a un encuentro más real, de aceptación en su totalidad, con sus defectos y virtudes. A partir de ese momento podemos empezar a construir una relación y el enamoramiento es reemplazado, en algunos casos, por el amor.

Enamoramiento vs. amor
El amor es el estado en el que elegimos a nuestra pareja sin querer cambiarla y buscamos a partir de ahí construir un camino juntos. Puede ser más placentero que el enamoramiento, pero en lo que no puede competir nunca es en el nivel de intensidad. El enamoramiento siempre es más intenso. Cuando estamos enamorados nos atraen las coincidencias. En cambio, en el amor también aparecen las diferencias.
Por suerte, en las relaciones podemos ir del enamoramiento al amor y del amor al enamoramiento. Podemos amar pero también enamorarnos muchas veces de la misma persona. Casi que sería necesario para poder sostener una relación que nos haga felices. Podríamos pensar que el enamoramiento es como la felicidad, la vivimos de a ratos.

La química del amor
Hoy sabemos que todo lo que nos pasa tiene su correlato físico: cuando estamos asustados temblamos, al emocionarnos se nos pone piel de gallina, con la ansiedad se nos acelera el corazón, y cuando estamos enamorados podemos sentir todas estas cosas… y algunas más.
El principal responsable de todo lo que nos pasa cuando estamos enamorados es la dopamina, un neurotransmisor que en este estado aumenta y produce síntomas placenteros, excitantes y que tienen el poder de alejarnos de la realidad. Pero ella no está sola, ya que también interviene la noradrenalina, que es la responsable de que focalicemos la atención en un objeto, más específicamente nuestro objeto de amor. A todo esto se le suma una baja en la serotonina que es la  que provoca que aparezcan pensamientos obsesivos en relación a nuestro amor. Ahora sí, con este coctel explosivo ya no podemos evitar estar enamorados.

Tips para enamoradas
* No tomes grandes decisiones con respecto a la pareja cuando estás enamorada. ¡Recuerda que no estás en tus cabales!
* Disfruta, pero estate preparada para cuando aparezcan las primeras diferencias.
* Respeta tus límites y los del otro. Los límites claros ayudan a sostener este estado.
* La clave para re-enamorarse es mantener espacios propios para no dejar de sorprender al otro.
* Estate atenta de no caer en la rutina: es el enemigo número uno del enamoramiento.

Por Patricio Gómez Di Leva, sexólogo del Departamento de Investigación y Educación Sexual de PRIME Argentina.

¿Sin pareja? no te angusties y disfruta la soltería


El sólo pensar en el tema, en ciertas ocasiones, te hace tener sentimientos encontrados y diferentes sensaciones: tal vez angustia, miedo al futuro, envidia, tristeza y, por qué no, independencia y autonomía. Si es más lo que te pesa que lo que te parece que puedes disfrutar en este momento, ten en cuenta las siguientes realidades:

- No eres un bicho raro. Por más que estés rodeado de gente en pareja o que tu familia o amigos te presionen con las preguntas de siempre, no hay nada malo en ti. Hay muchas personas que están solas y tienen vidas felices, están rodeadas de gente que las quieren y toda su vida no pasa por tener a alguien al lado, por el mero hecho de no encontrarse con su soledad. Es mejor elegir bien que aceptar a un alguien que no es bueno para nosotros, sólo por tener cierta edad o por miedos internos sin resolver.

-Gozas de ventajas y también de desventajas, como en todos los acontecimientos de la vida. Ten en cuenta que al estar sin pareja hay cosas en las que pierdes, pero hay unas cuantas otras en las que ganas: más tiempo para ti y para tus actividades, decides cuándo y con quién salir y con quién no y, si además vives solo, dispones de todo el lugar para lo que se te antoje… Disfruta de todo lo que la soltería te ofrece, mientras dure.

-No te compares. Si estamos solos un sábado o un domingo, por ejemplo, tendemos a compararnos con quienes siempre tienen compañía y planes, por tener pareja estable. La mayor parte de lo que creas tiende a ser una idealización. No eres ni más ni menos que ellos: estás transitando una etapa de tu vida en la que, por la razón que fuese, te toca estar sin alguien a tu lado. Esto no te hace mejor ni peor que las demás: aprovecha este tiempo para capitalizar tu experiencia pasada, para definir claramente qué clase de persona deseás encontrar (las virtudes que te gustaría que tenga y lo que no aceptarías bajo ninguna circunstancia): es la mejor manera de encauzar tu energía proactivamente.

-El miedo a la soledad es un mal consejero. Intentar “enganchar” a cualquier costo para tener a alguien a tu lado augura una elección poco acertada y una experiencia de dudoso resultado.

-Es un estado transitorio. Quienes están en pareja, anteriormente tuvieron su período de soledad. Y seguramente a ti ya te pasó algo similar. Siente en tu interior que esta situación tan sólo es pasajera y te darás cuenta de que, efectivamente, así es. No sabemos cuándo se modificará, lo que sí sabemos es que, a su debido momento, sucederá.

-Despídete de tu soltería. Cada día que pasa, dile adiós a tu soledad. A todo lo que haces y decides por ti mismo y te gustaría que sea de a dos. Es la mejor manera de ir acercándote a lo que tanto deseas: una pareja estable.

Por Merlina Meiler, coaching emocional


Química y algo de Amistad: AMOR

El amor se suele considerar indefinible, porque unos lo ven con Freud como una sublimación del sexo, otros con Fromm como una de las bellas artes, y otros le aplican la palabra al gato. Pero ¿y si los tres tienen razón?
La antropóloga Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, se basa en sus experimentos de imagen cerebral (por resonancia magnética funcional) y en el resto de la evidencia disponible para defender una definición tripartita del amor. Primero el impulso sexual indiscriminado, una fuerza autónoma que desata la búsqueda de pareja en cualquier acepción del término; luego la atracción sexual selectiva; y por último el cariño, el lazo afectivo de larga duración que sostiene a las parejas más allá de la pasión.

Son tres procesos cerebrales distintos, pero interconectados. Y tienen una profunda raíz evolutiva común, porque su balance controla la biología reproductiva de las especies. El impulso sexual, la primera fase del amor, está regulado por la testosterona (masculina) y los estrógenos (femeninos) en el común de los mamíferos, más bien por la testosterona en los primates, y casi exclusivamente por la testosterona en el Homo sapiens.

Los hombres con más testosterona en la sangre tienden a practicar más sexo, pero también las mujeres suelen sentir más deseo sexual alrededor del periodo de ovulación, cuando suben los niveles de testosterona. El declinar de esta hormona con la edad va asociado a la reducción de todos los tipos de libido, incluidas las fantasías sexuales.

La testosterona no se relaciona con los gustos preferenciales, sino más bien con los genéricos. Los psicólogos del Face Research Laboratory de la Universidad de Aberdeen, Reino Unido, acaban de demostrar, por ejemplo, que los altos niveles de testosterona -incluso en el mismo hombre, cuando varían en distintos momentos- se correlacionan con su gusto por los rasgos de la cara asociados a la feminidad, en genérico, como ojos grandes, labios llenos, etcétera. De modo similar, muchos estudios han mostrado que los juicios de las mujeres sobre el atractivo masculino están afectados por los niveles de las hormonas sexuales.

Varios experimentos han cartografiado las zonas del cerebro que se activan al enseñar a los voluntarios una serie de fotos de contenido erótico explícito. Aunque los resultados son complicados, una de las activaciones más reproducibles y proporcionales al grado de excitación sexual declarado por el sujeto es el llamado córtex cingulado anterior. En un experimento independiente, esta misma zona resultó activarse cuando el equipo del voluntario metía un gol, una coincidencia que admite varios tipos de interpretación. O tal vez ninguna.

La segunda fase es el amor romántico, el amor en sentido clásico de la palabra enamorarse. Es un rasgo humano universal, y su característica definitoria es la atracción sexual selectiva. Por esta razón, los etólogos creen probable que el amor humano haya evolucionado a partir del ritual de elección de pareja, o cortejo de atracción típico de los mamíferos. Parece confirmarlo el hecho de que, en casi todos los mamíferos, ese cortejo se caracteriza por un notable despliegue de energía, persecución obsesiva, protección posesiva de la pretendida pareja y belicosidad hacia los posibles rivales.

Pero hay una diferencia. "En la mayoría de las especies", dice Fisher, "el ritual de elección de pareja dura minutos u horas, como mucho días o semanas; en los humanos, esa fase temprana de intenso amor romántico puede durar de 12 a 18 meses". Un año y medio para elegir pareja, ya está bien con el ritual de cortejo.

Según han documentado los antropólogos en 147 sociedades humanas, el amor romántico empieza "cuando un individuo empieza a mirar a otro como algo especial y único". Luego el amante sufre una deformación perceptiva por la que agiganta las virtudes e ignora las sombras del otro. Las adversidades estimulan la pasión, las separaciones disparan la ansiedad.

Son los signos de un alto nivel de dopamina en los circuitos del placer del cerebro, y así lo han confirmado los experimentos de imagen. Por ejemplo, enseñar a un voluntario una foto de su amada activa las rutas de la dopamina en los circuitos del placer. Estos circuitos guían gran parte de nuestro comportamiento -ni comer nos gustaría si no fuera por ellos-, y son los mismos que se activan en el ritual de cortejo, o de elección de pareja, de la mayoría de los mamíferos.

La hipótesis de Darwin era que las hembras elegían a sus parejas basándose en su "sentido innato de la belleza", pero la situación, al menos en la especie humana, parece haber sufrido todo tipo de complicaciones. El equipo de Steve Buss, de la Universidad Estatal de California en Fullerton, ha demostrado que el mismo hombre les parece más deseable a las mujeres si aparece rodeado de mujeres que cuando aparece solo, o rodeado de otros hombres. Por el contrario, una mujer pierde puntos ante los hombres si aparece rodeada de otros hombres. La interpretación no está muy clara, pero aquí hay algo que parece escapar del mero romanticismo. Hay otra componente más en en la elección de pareja. Cuando los investigadores preguntan a grupos de estudiantes heterosexuales cuáles son los atributos que más valoran para formar una pareja, cada estudiante parece buscar los mismos rasgos que se atribuye a sí mismo en un test independiente.

Pero el amor romántico, con ser larguísimo en el ser humano, no suele durar más allá de un año o año y medio, y los cachorros de nuestra especie están completamente inválidos a esa edad. Hace falta otro mecanismo que prorrogue los lazos afectivos, y lo hay. La pista vino de dos especies de topillos.

El topillo de la pradera (Microtus ochrogaster) tiene un comportamiento familiar intachable. Las parejas son fieles hasta que las muerte las separa, e incluso el 80% de los topillos no vuelven a contraer matrimonio tras enviudar. Los dos cónyuges colaboran sin rechistar en el cuidado de la prole, y suelen vivir con los suegros en paz . Todo lo contrario que su especie hermana, el topillo de la montaña, Microtus montanus: hoscos, enclaustrados en sus madrigueras individuales, traidores con sus parejas; los machos no cuidan de la prole en absoluto, y las hembras abandonan a las crías a las dos semanas de parirlas.

Larry Young, de la Universidad de Emory, descubrió que la buena fama de Microtus ochrogaster sólo es cierta como promedio: muchos topillos de la pradera son fieles y empalagosos, en efecto, pero otros son tan traicioneros y correosos como sus primos de la montaña. Ello le permitió hallar que la causa de esas diferencias entre individuos es un solo gen que evoluciona muy deprisa. El gen fabrica el receptor de la vasopresina.

La vasopresina es una hormona capaz de alterar el comportamiento, pero necesita acoplarse a un receptor situado en las neuronas para ejercer sus efectos. Los topillos que llevan una versión muy activa del gen tienen mucho receptor de la vasopresina en el cerebro, y por tanto son fieles y empalagosos. Los que llevan una versión poco activa tienen poco receptor y por tanto son traidores y malencarados.La versión de alta actividad predomina entre los topillos de la pradera -de ahí la buena fama de la especie-, y la de baja actividad es la norma entre los primos de la montaña, pero cada topillo es un mundo.

Los científicos empezaron a analizar ese gen en las personas y a comparar sus variantes con sus perfiles psicológicos. También añadieron a sus investigaciones otro gen similar que tiene también la capacidad para evolucionar muy rápido, el del receptor de la oxitocina.

Los dos genes están relacionados con la oxitocina y la vasopresina, dos hormonas que afectan al circuito del placer (o de la recompensa) cerebral. Estas hormonas actúan a través de unos receptores situados en las neuronas de esos circuitos. Los dos genes clave fabrican el receptor de la oxitocina y el receptor de la vasopresina.

Hasse Walum y sus colegas del Instituto Karolinska, en Estocolmo, han estudiado recientemente a 552 pares de gemelos o mellizos, y a sus parejas. Han analizado su gen avpr1a (el receptor de la vasopresina) y los han sometido a pruebas para evaluar sus "índices de calidad en la relación marital" y de "vinculación con la pareja". El 32% de los hombres con el gen variante permanecen solteros (frente al 17% con el gen estándar), y todos sus índices de "calidad marital" y vinculación afectiva son significativamente menores.

Cuando una topilla de la pradera recibe una dosis cerebral de oxitocina, se siente vinculada de inmediato al macho que esté más cerca en ese momento, y de forma perdurable. En humanos se ha hecho una prueba similar, pero con dinero. Un equipo de economistas y psicólogos suizos demostró que una simple inhalación de un aerosol de oxitocina hace que la gente confíe más en los extraños y, por ejemplo, les preste mucho más dinero en una situación ficticia (pero con dinero real puesto por el voluntario).

Ambos genes evolucionan muy deprisa y producen variantes (alelos) de mayor o menor actividad, con efectos similares a aumentar o disminuir la cantidad de las hormonas. Ya se ofrecen por Internet productos como Enhanced Liquid Trust basados en la oxitocina, "diseñado para mejorar el área de citas y relaciones en tu vida".

Pero el amor se parece mucho al amor propio. Lisa DeBruine, de la Universidad McMaster de Ontario, reclutó hace unos años a un grupo de voluntarios para jugar por Internet a una especie de dilema del prisionero. Cada voluntario podía ver en el ordenador la cara del otro jugador, y sólo con eso tenía que decidir si compartía con él su dinero o intentaba hacerle una pifia. La pifia, en realidad, se la había hecho DeBruine a todos los voluntarios, porque al otro lado del ordenador no había nadie. El supuesto jugador no era más que un programa, y las caras habían sido generadas por métodos informáticos. El resultado fue que la mayoría de los voluntarios había decidido compartir su dinero candorosamente cuando la cara del otro jugador era... ¡la suya propia!

Si hay una cuarta fase del amor, lo más probable es que esté al otro lado del espejo.

Con información de EL PAIS.

viernes, 22 de enero de 2010

Casarse de nuevo..

Mis amigos separados no se cansan de preguntar como logré estar casado 30 años con la misma mujer. Las mujeres siempre más maliciosas que los hombres, no le preguntan a mi esposa como ella puede estar casada con el mismo hombre, pero sí como ella puede estar casada conmigo.

lunes, 23 de noviembre de 2009

¿Querer o Amar?


El amor es una palabra muy maltratada. Tras sus cuatro letras se cobijan, cobardes, los celos, los miedos, las exigencias y las carencias. En su nombre se cometen abusos que salpican de tristeza las vidas de las personas. Asociamos su significado con grandes e incontrolables pasiones, que marcan a fuego las relaciones. Sin embargo, pocas veces cuestionamos si ese "amor" es sano y beneficioso, tanto para quien lo da como para quien lo recibe. Y es que en demasiadas ocasiones confundimos "amar" con "querer".

El sistema de creencias que hemos construido a lo largo de nuestra existencia nos convierte en esclavos de nuestras limitaciones. Desde pequeños nos enseñan a temer los cambios y a desconfiar de lo nuevo y lo desconocido. En la mayoría de los casos crecemos sin aprender a gestionar eficientemente nuestra vida emocional, buscando fuera de nosotros mismos el equilibrio, el bienestar y la felicidad. Así, en nuestras relaciones cotidianas interactuamos con los demás con el objetivo –consciente o inconsciente- de ser queridos, aceptados y valorados.

Muchas veces esperamos que el otro cubra nuestras carencias, se adapte a nuestras expectativas y cumpla nuestras exigencias. En este mal llamado "amor" caben los celos, el egoísmo, la posesividad y la desconfianza, reflejo de nuestros miedos e inseguridades. Y como apunta el refrán "quien bien te quiere te hará llorar", a menudo este "amor" distorsionado va de la mano del dolor. Así, muchos aprendemos a querer egoístamente, desde el deseo de poseer aquello que nos interesa. Pero, ¿acaso eso es amor?

Cambio de paradigma
"El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece", Jacinto Benavente


Aunque puedan parecer sinónimos, "querer" y "amar" son dos palabras con matices muy distintos. Querer implica buscar fuera de nosotros mismos algo que creemos que nos falta, y en lo que muchas veces basamos (erróneamente) nuestra felicidad. El concepto "querer" lleva implícita la idea de posesión. Es un acto inconsciente, una búsqueda para suplir carencias internas. Te quiero…para que me des cariño, me acompañes, me escuches y aportes –de un modo u otro- satisfacción a mi vida. Amar, por el contrario, supone un cambio de paradigma, dar sin esperar recompensa alguna. Es un esfuerzo consciente, un acto de altruismo y de humanidad, una actitud ante la vida.

Querer suele ser fuente de sufrimiento. Cuando queremos a nuestra pareja, a nuestros padres o a nuestros hijos, depositamos en ellos ciertas expectativas. Y cuando éstas no se cumplen, sufrimos. Amar significa desear lo mejor para el otro, aunque siga un camino distinto al que nosotros hubiéramos escogido. Es una conducta desinteresada, y produce un gozo profundo y liberador, pues transforma más al que ama que al amado.

En última instancia, romper la inercia de los patrones de conducta que nos llevan a querer en vez de amar depende de cada uno de nosotros. Consiste en dejar de ser víctimas y pasar a ser responsables de nuestras relaciones. Y el primer paso para lograrlo es quitarnos la venda que llevamos sobre los ojos, tejida con nuestras creencias, nuestra desconfianza y nuestros miedos. Sólo así podemos dejar de buscar afuera lo que llevamos adentro.

Aprender a amar
"Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida", Albert Einstein


Cada día más seres humanos estamos dejando de querer para empezar a amar. Este aprendizaje consiste en dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento, abandonando la creencia de que nuestra felicidad depende de factores externos. Y es que más allá de nuestras reacciones impulsivas e inconscientes, el verdadero amor se fundamenta sobre la responsabilidad y la consciencia.

Los grandes maestros y filósofos aseguran que "amar a los demás como a nosotros mismos" es el camino que nos conduce a la plenitud. Amar es sinónimo de aceptar, respetar, valorar, agradecer, ofrecer y servir. De ahí que podamos amar en prácticamente todas las facetas de nuestra vida. Y paradójicamente, cuanto más amor damos, más plenos nos sentimos. Es un acto que nos conecta con lo más profundo de nosotros mismos, con nuestra verdadera naturaleza.

Adoptar el amor como forma de vida es un reto que implica un entrenamiento diario. No en vano, amar supone superar nuestras limitaciones, comprometernos con nuestro bienestar y el de aquellos que nos rodean. Es una apuesta por vivir desde nuestra esencia, en armonía con nuestra realidad. Se trata de una elección voluntaria y consciente que determina nuestra actitud al ir a hacer la compra, al lidiar con nuestro trabajo, al compartir con nuestra familia, nuestros amigos y nuestra pareja. Basta con que cada mañana, antes de salir de casa, recordemos que cuando amamos nadie pierde y todos salimos ganando.

Reflexionando...
¿Qué obtienes cuando consigues lo que quieres?
¿Qué te impide amar a los demás tal como son?
Si no te amas a ti, ¿a quién amarás?

viernes, 23 de octubre de 2009

Evadirse...


La palabra evadir tiene varios significados:
Evitar con habilidad una dificultad, un daño o un peligro.
Fugarse, escaparse. Distraerse, olvidarse de las preocupaciones.


En este blog me interesa afrontar la última de ellas (Fugarse, escaparse, distraerse, olvidarse de las preocupaciones). Muchas personas recurrimos a este instrumento mental, cuando agobiados por las circunstancias, no sabemos cómo actuar ante los problemas o simplemente nos vemos rebasados por ellos y sus consecuencias, por lo cual, preferimos evadirlos.

Hay formas de evadir, algunas no son tan malas para la mente, algunas generan verdaderos problemas a futuro.

Hablemos de las claramente perjudiciales. Mucha gente se abandona a sí misma ante los problemas, prefiere la aparente solución fácil. Encontrar un equilibrio mental adecuado, con suficiente sensatez para saber afrontar los problemas y resolverlos de manera adecuada, controlando el estrés y sabiendo llevar las emociones como pueden ser la rabia o la tristeza, no es algo fácil, pero es algo que se debe aprender con el tiempo y la experiencia.

Hoy en día, es fácil que en la adolescencia (sobretodo) se empiece con vicios que, llegado el momento, pueden resultar en vías de escape perjudiciales. El tabaco, el alcohol, los porros o la cocaína son las drogas de uso cada vez más frecuente entre los adolescentes. Se acaban convirtiendo en una manera aparentemente más fácil de olvidar temporalmente los problemas y sentirse “bien”, aunque acaben derivando en una cantidad mayor de problemas, ya que al final el problema sigue estando ahí y hemos gastado tiempo, salud y dinero en el consumo de esas drogas, perjudicando irremediablemente nuestra salud y en ocasiones topando con la muerte.

Por otra parte existen las formas “sanas” de evadirse de los problemas. Y digo sanas, porque son formas completamente válidas de ocio y entretenimiento, muy importantes para un equilibrio adecuado en la vida de toda persona que sirven para distraernos en ocasiones… pero en una medida adecuada.

Y es que hay que tener cuidado con esto. Algunas de estas formas de ocio son altamente adictivas, y pueden acabar convirtiéndose en un importante problema. Como en todo, los excesos nunca son buenos. Hay que organizarse, dedicar un tiempo adecuado a cada cosa en nuestra vida según el nivel de importancia que le consideremos.

Si consideramos que nuestro trabajo o un videojuego es lo más importante en nuestra vida, desde luego tenemos un grave problema, pues hay quienes han llegado a dedicar más tiempo a estas actividades que a su vida social, a sus amigos, a su pareja o incluso a su familia. Cuando se dan cuenta de ello, están completamente solos y ya es muy tarde para componer el camino.

Lo mismo puede suceder con gente que se pasa todo el día leyendo, viendo la televisión o navegando por Internet. Son sólo algunos ejemplos.

Detrás de todas estas actitudes generalmente está escondida la “evasión”, las ganas de “evadirse del mundo”, refugiarse en todo aquello que nos ayude a no enfrentarnos a nosotros mismos, a lo que nos duele, a las relaciones terminadas, a nuestros miedos, a las pérdidas, a conocernos mejor y por ende, aún evadiendo, no logramos ser felices.

Hoy en día es muy fácil abandonarse al ocio en lugar de vivir nuestra propia vida, es importante tener en cuenta que parte de nuestro desarrollo como personas incluye dedicarnos a nuestra mente, a nuestro cuerpo y a nuestras relaciones sociales. Por ello, debemos mantenernos alertas a este tipo de conductas y en el momento en las que las consideremos “rebasadas” actuar inmediatamente en consecuencia para corregirlas.

Debemos enfrentar siempre los problemas y las circunstancias de la vida por dolorosas o difíciles que sean, “tomar el toro por los cuernos”, asumir las situaciones y tratar de comprenderlas, asimilarlas y resolverlas, nunca esconderlas debajo de los “tapetes”, pues cuando salgan a la realidad serán aún más complicadas, dolorosas, espinosas…

Esta actitud, (la de enfrentar los problemas), sólo la logran las personas valientes, honestas consigo mismas y con los demás; únicamente conseguiremos ser valientes si trabajamos arduamente en ello, sabiendo que hay un precio irremediable que habremos de pagar por haber sido sinceros y no evadirnos.

viernes, 9 de octubre de 2009

La patología de la normalidad...


"No es signo de salud el estar bien adaptado a una sociedad enferma", Jiddu Krishnamurti


El estilo de vida que propone (o impone) la sociedad en la que vivimos no conduce a la salud mental, al bienestar ni a la felicidad. Al menos, esta es la tesis que parece desprenderse del estado de la sanidad psiquiátrica en los países occidentales: incremento exponencial de la depresión, la ansiedad y el estrés. Y también del siempre silenciado suicidio.

Vivimos inmersos en la cultura de la hipervelocidad, en la que nunca hay tiempo para asimilar y asentar correctamente las experiencias que acumulamos día a día. Así, esta descarga emocional que no encuentra una vía de escape acaba por ser reprimida y sustituida, muchas veces, por falsas necesidades. Aquí es donde el consumismo entra en escena, a ritmo de impulso: ¿cuántas veces consumimos sexo, comida, cine, televisión, música…con el único objetivo de evadirnos? Y más importante, ¿cómo nos sentimos cuando se desvanece la eufórica satisfacción que ese consumo nos ha provocado?

Los expertos en psicología y coaching afirman que, tras el alivio momentáneo del malestar, suele regresar la sensación de vacío, síntoma inequívoco de frustración existencial. Si bien el camino marcado por la sociedad nos arrastra a la denominada "normalidad", ésta no suele conducir a la felicidad. Y es que nos han enseñado a buscar en el exterior todo aquello que sólo podemos hallar dentro de nosotros mismos.

La normalidad como síntoma
"Cada vez que se encuentre del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar", Mark Twain

Cuando llegamos a una cierta edad, lo "normal" es que nos establezcamos en un trabajo fijo, nos dediquemos a buscar piso y vendamos unos 20 o 30 años de nuestro tiempo a un banco cualquiera en aras de una hipoteca. En el caso de que tengamos pareja y llevemos un cierto tiempo de relación, lo "normal" es que nos casemos. Y más adelante, lo "normal" es que tengamos hijos. Al fin y al cabo, lo "normal" es aquello que es general o mayoritario, que ocurre habitualmente, por lo que no provoca extrañeza. También es aquello que sirve de norma o regla. Y como tal, pocas veces se cuestiona.

Pero, ¿quién decide qué es lo normal? ¿Dónde nos lleva la normalidad? Y más importante todavía: ¿seguir los cánones establecidos por la sociedad nos garantiza gozar de una vida plena? Más bien no. Sin embargo, los seres humanos tendemos a resistirnos a los cambios. Solemos tener miedo a lo diferente y a lo desconocido. Además, la falta de confianza y deautoestima juega en nuestra contra, pues nos lleva a imitar las conductas de la mayoría, buscando en ellas reafirmación y seguridad. Así, muchas veces terminamos por asumir como propios los criterios mayoritarios –"normales"–, pese a que en ocasiones no estén en consonancia con nuestros verdaderos valores y necesidades.

Lo cierto es que superar el condicionamiento sociocultural recibido no es un trabajo fácil. Cuando una persona sigue los patrones de conducta establecidos como "normales", es aceptada y acogida por su entorno. Incluso se considera que la salud mental consiste en adaptarse a los parámetros convencionales de una sociedad, sin importar si dicha sociedad está sana o enferma. Lo único que cuenta es si uno se ha adaptado. Y cuando alguien opta por vivir sin ajustarse el rígido corsé de la normalidad, renunciando a diluirse en la conducta mayoritaria, se le suele tachar, como poco, de "raro".

El coraje de ser uno mismo
"Se ríen de mí porque soy diferente; me río de ellos porque son todos iguales", Kurt Cobain


Salirse del camino establecido suele ser motivo de ridiculización y mofa. Sin embargo, es más sencillo caminar por la avenida que transita todo el mundo que iniciar una travesía ensolitario, tomando las riendas de nuestra vida y siendo coherentes con lo que verdaderamente queremos hacer. Y es que sólo podemos encontrar la dirección (nuestra dirección) escuchándonos y siguiendo los dictados de nuestra intuición.

La normalidad es el camino de la comodidad y el conformismo. Y aunque tiene sus ventajas, el precio a pagar es alto. Cada uno de nosotros nace con una semilla única y diferente a todas las demás, cuyo potencial sólo florece al seguir nuestro propio camino en la vida. De ahí la importancia de tener el coraje de ser nosotros mismos, desmarcándonos de los parámetros impuestos, que por lo general limitan y sepultan nuestra autenticidad.

Y es que lo establecido, lo convencional, lo conservador, lo viejo, lo de siempre y, en definitiva, lo "normal", es una posición existencial antinatural, puesto que todo está en continuo cambio y evolución. Así, para sanarnos de la patología de la normalidad hemos de ser honestos con nosotros mismos y tener el valor suficiente para convertirnos en la persona que podemos llegar a ser. Hoy es un buen día para dar el primer paso...

Reflexionando:
¿Qué peso tiene lo que piensan los demás en tu toma de decisiones?
¿Qué sientes si no cumples sus expectativas?
¿Qué pasaría si decidieras seguir tu propio camino?

lunes, 11 de mayo de 2009

Aprende a ser feliz


"Una persona feliz no es alguien que se halla en una determinada serie de circunstancias, sino más bien alguien que adopta una determinada serie de actitudes".

Es tiempo perdido y pura utopía el preocuparse por hacer felices a los demás si nosotros mismos no lo somos; si nuestra trastienda está llena de escombros, llamas y agonía. Hay que comenzar, pues, por uno mismo. Sólo haremos felices a los demás en la medida en que nosotros lo seamos. La única manera de amar realmente al prójimo es reconciliándonos con nosotros mismos, aceptándonos y amándonos serenamente.
La medida para ser felíz es, pues, uno mismo; y cronológicamente es uno mismo antes que el prójimo. Ya constituye un altísimo ideal el llegar a preocuparse por el otro tanto como uno se preocupa por sí mismo. Hay que comenzar, pues, por uno mismo.

Quizás has tenido hasta ahora una vida muy difícil y llena de sufrimientos. Crees que esta tierra es un valle de lágrimas donde no puedes ser feliz debido a tus circunstancias. ¡Te equivocas! Nacimos para ser felices; tú debes reclamar ese regalo que la vida te ofrece cada día.

Primeramente, la felicidad no es algo que se siente automáticamente en toda circunstancia. Es un proceso, un modo de vida, un hábito que se aprende como cualquier otro. Segundo, no puedes dejar que otras personas determinen si vas a ser feliz o no. La felicidad debe provenir de ti mismo, no de los que te rodean. No des poder a otras personas para dártela o robártela.

A veces, nosotros mismos ponemos obstáculos a nuestra propia felicidad, al no aceptar lo que no podemos cambiar. El árbol que permanece plantado sin romperse es el que se dobla cuando viene la tempestad. No te enfrentes a quien no puedes cambiar o convencer. Simplemente calla y pon tus energías donde sí podrán dar buen fruto.

Quizás tu poca autoestima es el resultado de todo lo que te ha sucedido desde que naciste hasta el día de hoy. Sin embargo, tu auto imagen debe cambiar para poder aprender el hábito de ser feliz. Deja de sentir lástima de ti mismo y de verte como una víctima. Trata de hacer cambios en tu comportamiento y en tu actitud según sea necesario. Tenemos que aceptar lo que no podemos cambiar, pero debemos tratar de cambiar lo que está a nuestro alcance cambiar.

Por otro lado, el árbol que más sano crece es el que está plantado a las orillas del río. Llena tu vida de verdaderos valores y felicidad sincera, para que ésta perdure.


Puesto que la felicidad es algo que la vida te ofrece pero que tú decides aceptar, debes aprender a cuidarte y tratar de ser feliz diariamente, a pesar de todo lo que te suceda. Aprende día a día ese hábito y en pocos años será parte de ti mismo. Cada vez que te sientas solo, triste o deprimido, repite la frase: "tengo derecho a ser feliz, y nací para ser feliz".

Aprendemos nuestros comportamientos y recibimos nuestra autoestima de las personas que nos rodean desde que nacemos. Ellas nos escucha o nos ignoran; nos maltratan o nos dan amor; nos mandan a callar o nos dan la respuesta que necesitamos. Según los expertos, al llegar a la adolescencia las personas ya han aprendido que son lindas o feas, inteligentes o tontas, trabajadoras o vagas. Nuestra mente ha sido programada y dicha programación, si es negativa, a veces hay que cambiarla.

Atrévete a cambiar aquellas programaciones que la sociedad te haya impuesto desde pequeño y decídete a vivir felíz, cada minuto que pase sin serlo habrá sido perdido en tu vida...

martes, 17 de marzo de 2009

He aprendido...

He aprendido....que nadie es perfecto hasta que no te enamoras.
He aprendido que....la vida es dura pero yo lo soy más!!
He aprendido que....las oportunidades no se pierden nunca las que tu dejas marchar...las aprovecha otro.
He aprendido que....cuando siembras rencor y amargura la felicidad se va a otra
parte.
He aprendido...que necesitaría usar siempre palabras buenas... porque mañana quizás se
tienen que tragar.
He aprendido...que una sonrisa es un modo económico para mejorar tu aspecto.
He aprendido...que no puedo elegir como me siento...pero siempre puedo hacer algo.
He aprendido que...cuando tu hijo recién nacido tiene tu dedo en su puñito... te tiene enganchado para toda la vida.
He aprendido que...todos quieren vivir en la cima de la montaña...pero toda la felicidad
pasa mientras la escalas.
He aprendido que...se necesita gozar del viaje y no pensar sólo en la meta.
He aprendido que...es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias... cuando son pedidos y
cuando de ello depende la vida.
He aprendido que...cuanto menos tiempo derrocho... más cosas hago.

He aprendido que sigo aprendiendo y que la vida siempre será eso: un eterno aprendizaje...

jueves, 12 de marzo de 2009

Para Reflexionar Triunfador vs Perdedor...


Un triunfador es PARTE DE LA SOLUCIÓN.
Un perdedor es PARTE DEL PROBLEMA.

Un triunfador dice: “Debe haber una forma mejor de hacerlo. . .”
Un perdedor dice: “Esta es la forma en que siempre lo hemos hecho. No hay otra…”

Cuando un triunfador comete un error, dice: “Me Equivoqué“, y aprende la lección.
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue culpa mía” y responsabiliza a los otros.

Un triunfador sabe que la adversidad es el mejor de los maestros.
Un perdedor se siente víctima durante las adversidades.

Un triunfador sabe que el resultado de las cosas depende de sí mismo.
Un perdedor cree que existe la mala suerte.

Un triunfador enfrenta los desafíos uno a uno.
Un perdedor rodea los desafíos y no se atreve a intentar.

Un triunfador se compromete, da su palabra y la cumple.
Un perdedor hace promesas, no se pone “manos a la obra” y cuando falla sólo se sabe justificar.

Un triunfador dice: "Soy bueno, pero puedo mejorar".
Un perdedor dice: “No soy tan malo como otros".

Un triunfador sabe escuchar, comprende y responde.
Un perdedor interrumpe y no espera que llegue su momento de hablar.

Un triunfador respeta a aquellos que saben más y se preocupa en aprender algo de ellos.
Un perdedor se resiste a todos los que saben más y sólo se fija en sus defectos.

Un triunfador consigue "ver el bosque en su totalidad".
Un perdedor se fija sólo “en el árbol que le toca plantar".

Un triunfador se siente responsable por algo más que por su propio trabajo.
Un perdedor no se compromete y siempre dice: “Hago mi trabajo y ya es bastante”.

Un triunfador trabaja mucho y dedica más tiempo para sí mismo.
Un perdedor está siempre “muy ocupado” o “muy cansado” y no tiene tiempo para los suyos.


No importa que tan fuertes sean tus creencias. Si no usas tu sabiduría para crear cambios positivos sigues siendo parte del problema, no de la solución ....

jueves, 5 de marzo de 2009

El Éxito...

El Éxito no tiene que ver con lo que mucha gente se imagina.
No se debe a los títulos nobles y académicos que tienes, ni a la sangre heredada o la escuela donde estudiaste.

No se debe a las dimensiones de tu casa o de cuantos carros quepan en tu cochera. No se trata si eres jefe o subordinado; o si eres miembro prominente de clubes sociales.

No tiene que ver con el poder que ejerces o si eres un buen administrador o hablas bonito, si las luces te siguen cuando lo haces.

No se debe a la ropa, o si después de tu nombre pones las siglas deslumbrantes que definen tu status social.

No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo.
El Éxito…….. Se debe a cuanta gente te sonríe, a cuantas gentes amas y cuantos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu.
Se trata de si te recuerdan cuando te vas.

Se refiere a cuanta gente ayudas,a cuanta evitas lastimar y si guardas o no rencor en tu corazón.
Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños.

De si tus logros no hieren a tus semejantes.

Es acerca de tu inclusión con otros, no de tu control sobre los demás.

Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si fuiste arrogante o humilde, soberbio o considerado, si fuiste exigente o tolerante.
Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la conducta.

No es acerca de cuantos te siguen si no de cuantos realmente te aman. No es acerca de transmitir, si no cuantos te creen si eres feliz o finges estarlo.

Se trata del equilibrio de la justicia que conduce al bien tener y al bien estar. Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de ser más, no de tener más...

ESTO ES EL ÉXITO!

martes, 24 de febrero de 2009

A cierta edad...


Dicen algunos que, a cierta edad, después de los cuarenta, nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina, y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años jóvenes.
Yo no sé si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable.
Pero nunca como hoy fui tan consciente de mi existencia, nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento como ahora.
Ahora se que no soy la princesa del cuento de hadas y que no necesito que me venga a salvar un príncipe azul en su caballo blanco, por que ni soy una princesa, ni vivo en una torre, ni tengo a un dragón que me esté custodiando.
Hoy me reconozco mujer, capaz de amar.

Se que puedo dar sin pedir, pero también se que no tengo que hacer nada, ni dar nada que no me haga sentir bien.
Por fin encontré, hasta ahora, al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas.
Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, y de equivocarme, de no responder a las expectativas de los demás y hasta hacer algunas cosas indebidas.
Y a pesar de ello, sentirme bien.
Y por si fuera poco, saberme querida por muchas personas que me respetan y me quieren por lo que soy, si,… así un poco loca, mandona y muchas veces terca. También cariñosa, platicadora, besadora, abrasadora y a veces por algún motivo, triste, por que también tengo mis momentos tristes, esos en que pongo mi cara larga con un aire de pensante y me da por llorar.
Cuando me miro al espejo ya no busco a la que fui en el pasado,... sonrío a la que soy hoy,... me alegro del camino andado y asumo mis errores.
¡Qué bien no sentir ese desosiego permanente que produce correr tras los sueños!
¡Que bien! Ya aprendí a tener paciencia.
El ser humano tarda mucho en madurar,… ¿verdad?
Hoy sé, por ejemplo, que no puedo retener el mar, aunque cuando estoy “con él”, quisiera nunca tener que dejarlo…
Hoy sólo lo contemplo, me lleno “de él”. Y cuando llega el momento de partir, me despido diciéndole: Hasta pronto!!

También hoy sé que mis amigos y amigas son peregrinos del mismo camino, y que en cualquier momento nos encontramos y nos queremos.
Hoy sé que nadie es responsable de mi felicidad, solo yo!!!
Hoy sé que el viento extiende sus brazos cuando camino por la calle. Y que solo depende de mí sentirlo.
Hoy sé que la vida es bella……. Porque la he visto partir ya muchas veces...

Hoy vivo la vida así como es, bonita con sus ires y venires, con sus amores y desamores, con sus ratos de marea baja, con sus puestas de sol, con su ruido incesante.
Sólo quiero dejarla correr. No quiero pedirle nada. Sólo quiero tener lo que yo me busque, sólo quiero lo que yo merezca...
Hoy me doy cuenta que no soy una mujer invisible…
Ya aprendí que DIOS o una fuerza mayor, siempre están en mi camino!!!!

martes, 17 de febrero de 2009

Reflexión...

La vida es muy corta como para levantarse de mal humor.
Ama a las personas que te tratan Bien,
Ama aquellas que no lo hacen solo porque tu si puedes hacerlo.
Créelo, todo pasa por una razón.
Si tienes una segunda oportunidad tómala con las dos manos,
Si esto cambia tu vida, adelante.
Besa despacito
Perdona rápidamente
Nadie nunca dijo que la vida sería fácil.
Pero te prometo que valdrá la pena...

jueves, 22 de enero de 2009

El amor es Química y ... algo de amistad


El amor se suele considerar indefinible, porque unos lo ven con Freud como una sublimación del sexo, otros con Fromm como una de las bellas artes, y otros le aplican la palabra al gato. Pero ¿y si los tres tienen razón?
La antropóloga Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, se basa en sus experimentos de imagen cerebral (por resonancia magnética funcional) y en el resto de la evidencia disponible para defender una definición tripartita del amor. Primero el impulso sexual indiscriminado, una fuerza autónoma que desata la búsqueda de pareja en cualquier acepción del término; luego la atracción sexual selectiva; y por último el cariño, el lazo afectivo de larga duración que sostiene a las parejas más allá de la pasión.

Son tres procesos cerebrales distintos, pero interconectados. Y tienen una profunda raíz evolutiva común, porque su balance controla la biología reproductiva de las especies. El impulso sexual, la primera fase del amor, está regulado por la testosterona (masculina) y los estrógenos (femeninos) en el común de los mamíferos, más bien por la testosterona en los primates, y casi exclusivamente por la testosterona en el Homo sapiens.

Los hombres con más testosterona en la sangre tienden a practicar más sexo, pero también las mujeres suelen sentir más deseo sexual alrededor del periodo de ovulación, cuando suben los niveles de testosterona. El declinar de esta hormona con la edad va asociado a la reducción de todos los tipos de libido, incluidas las fantasías sexuales.

La testosterona no se relaciona con los gustos preferenciales, sino más bien con los genéricos. Los psicólogos del Face Research Laboratory de la Universidad de Aberdeen, Reino Unido, acaban de demostrar, por ejemplo, que los altos niveles de testosterona -incluso en el mismo hombre, cuando varían en distintos momentos- se correlacionan con su gusto por los rasgos de la cara asociados a la feminidad, en genérico, como ojos grandes, labios llenos, etcétera. De modo similar, muchos estudios han mostrado que los juicios de las mujeres sobre el atractivo masculino están afectados por los niveles de las hormonas sexuales.

Varios experimentos han cartografiado las zonas del cerebro que se activan al enseñar a los voluntarios una serie de fotos de contenido erótico explícito. Aunque los resultados son complicados, una de las activaciones más reproducibles y proporcionales al grado de excitación sexual declarado por el sujeto es el llamado córtex cingulado anterior. En un experimento independiente, esta misma zona resultó activarse cuando el equipo del voluntario metía un gol, una coincidencia que admite varios tipos de interpretación. O tal vez ninguna.

La segunda fase es el amor romántico, el amor en sentido clásico de la palabra enamorarse. Es un rasgo humano universal, y su característica definitoria es la atracción sexual selectiva. Por esta razón, los etólogos creen probable que el amor humano haya evolucionado a partir del ritual de elección de pareja, o cortejo de atracción típico de los mamíferos. Parece confirmarlo el hecho de que, en casi todos los mamíferos, ese cortejo se caracteriza por un notable despliegue de energía, persecución obsesiva, protección posesiva de la pretendida pareja y belicosidad hacia los posibles rivales.

Pero hay una diferencia. "En la mayoría de las especies", dice Fisher, "el ritual de elección de pareja dura minutos u horas, como mucho días o semanas; en los humanos, esa fase temprana de intenso amor romántico puede durar de 12 a 18 meses". Un año y medio para elegir pareja, ya está bien con el ritual de cortejo.

Según han documentado los antropólogos en 147 sociedades humanas, el amor romántico empieza "cuando un individuo empieza a mirar a otro como algo especial y único". Luego el amante sufre una deformación perceptiva por la que agiganta las virtudes e ignora las sombras del otro. Las adversidades estimulan la pasión, las separaciones disparan la ansiedad.

Son los signos de un alto nivel de dopamina en los circuitos del placer del cerebro, y así lo han confirmado los experimentos de imagen. Por ejemplo, enseñar a un voluntario una foto de su amada activa las rutas de la dopamina en los circuitos del placer. Estos circuitos guían gran parte de nuestro comportamiento -ni comer nos gustaría si no fuera por ellos-, y son los mismos que se activan en el ritual de cortejo, o de elección de pareja, de la mayoría de los mamíferos.

La hipótesis de Darwin era que las hembras elegían a sus parejas basándose en su "sentido innato de la belleza", pero la situación, al menos en la especie humana, parece haber sufrido todo tipo de complicaciones. El equipo de Steve Buss, de la Universidad Estatal de California en Fullerton, ha demostrado que el mismo hombre les parece más deseable a las mujeres si aparece rodeado de mujeres que cuando aparece solo, o rodeado de otros hombres. Por el contrario, una mujer pierde puntos ante los hombres si aparece rodeada de otros hombres. La interpretación no está muy clara, pero aquí hay algo que parece escapar del mero romanticismo. Hay otra componente más en en la elección de pareja. Cuando los investigadores preguntan a grupos de estudiantes heterosexuales cuáles son los atributos que más valoran para formar una pareja, cada estudiante parece buscar los mismos rasgos que se atribuye a sí mismo en un test independiente.

Pero el amor romántico, con ser larguísimo en el ser humano, no suele durar más allá de un año o año y medio, y los cachorros de nuestra especie están completamente inválidos a esa edad. Hace falta otro mecanismo que prorrogue los lazos afectivos, y lo hay. La pista vino de dos especies de topillos.

El topillo de la pradera (Microtus ochrogaster) tiene un comportamiento familiar intachable. Las parejas son fieles hasta que las muerte las separa, e incluso el 80% de los topillos no vuelven a contraer matrimonio tras enviudar. Los dos cónyuges colaboran sin rechistar en el cuidado de la prole, y suelen vivir con los suegros en paz . Todo lo contrario que su especie hermana, el topillo de la montaña, Microtus montanus: hoscos, enclaustrados en sus madrigueras individuales, traidores con sus parejas; los machos no cuidan de la prole en absoluto, y las hembras abandonan a las crías a las dos semanas de parirlas.

Larry Young, de la Universidad de Emory, descubrió que la buena fama de Microtus ochrogaster sólo es cierta como promedio: muchos topillos de la pradera son fieles y empalagosos, en efecto, pero otros son tan traicioneros y correosos como sus primos de la montaña. Ello le permitió hallar que la causa de esas diferencias entre individuos es un solo gen que evoluciona muy deprisa. El gen fabrica el receptor de la vasopresina.

La vasopresina es una hormona capaz de alterar el comportamiento, pero necesita acoplarse a un receptor situado en las neuronas para ejercer sus efectos. Los topillos que llevan una versión muy activa del gen tienen mucho receptor de la vasopresina en el cerebro, y por tanto son fieles y empalagosos. Los que llevan una versión poco activa tienen poco receptor y por tanto son traidores y malencarados.La versión de alta actividad predomina entre los topillos de la pradera -de ahí la buena fama de la especie-, y la de baja actividad es la norma entre los primos de la montaña, pero cada topillo es un mundo.

Los científicos empezaron a analizar ese gen en las personas y a comparar sus variantes con sus perfiles psicológicos. También añadieron a sus investigaciones otro gen similar que tiene también la capacidad para evolucionar muy rápido, el del receptor de la oxitocina.

Los dos genes están relacionados con la oxitocina y la vasopresina, dos hormonas que afectan al circuito del placer (o de la recompensa) cerebral. Estas hormonas actúan a través de unos receptores situados en las neuronas de esos circuitos. Los dos genes clave fabrican el receptor de la oxitocina y el receptor de la vasopresina.

Hasse Walum y sus colegas del Instituto Karolinska, en Estocolmo, han estudiado recientemente a 552 pares de gemelos o mellizos, y a sus parejas. Han analizado su gen avpr1a (el receptor de la vasopresina) y los han sometido a pruebas para evaluar sus "índices de calidad en la relación marital" y de "vinculación con la pareja". El 32% de los hombres con el gen variante permanecen solteros (frente al 17% con el gen estándar), y todos sus índices de "calidad marital" y vinculación afectiva son significativamente menores.

Cuando una topilla de la pradera recibe una dosis cerebral de oxitocina, se siente vinculada de inmediato al macho que esté más cerca en ese momento, y de forma perdurable. En humanos se ha hecho una prueba similar, pero con dinero. Un equipo de economistas y psicólogos suizos demostró que una simple inhalación de un aerosol de oxitocina hace que la gente confíe más en los extraños y, por ejemplo, les preste mucho más dinero en una situación ficticia (pero con dinero real puesto por el voluntario).

Ambos genes evolucionan muy deprisa y producen variantes (alelos) de mayor o menor actividad, con efectos similares a aumentar o disminuir la cantidad de las hormonas. Ya se ofrecen por Internet productos como Enhanced Liquid Trust basados en la oxitocina, "diseñado para mejorar el área de citas y relaciones en tu vida".

Pero el amor se parece mucho al amor propio. Lisa DeBruine, de la Universidad McMaster de Ontario, reclutó hace unos años a un grupo de voluntarios para jugar por Internet a una especie de dilema del prisionero. Cada voluntario podía ver en el ordenador la cara del otro jugador, y sólo con eso tenía que decidir si compartía con él su dinero o intentaba hacerle una pifia. La pifia, en realidad, se la había hecho DeBruine a todos los voluntarios, porque al otro lado del ordenador no había nadie. El supuesto jugador no era más que un programa, y las caras habían sido generadas por métodos informáticos. El resultado fue que la mayoría de los voluntarios había decidido compartir su dinero candorosamente cuando la cara del otro jugador era... ¡la suya propia!

Si hay una cuarta fase del amor, lo más probable es que esté al otro lado del espejo.

Con información de EL PAIS.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Autoestima


Hola a todos, espero que estén muy bien ya preparando las fiestas de navidad y fin de año, les deseo de antemano a todos una navidad llena de paz...

Hoy vamos a tratar otro tema que se destaca por su recurrencia: LA AUTOESTIMA.
Un aspecto muy importante de la personalidad, del logro de la identidad y de la adaptación a la sociedad, es la autoestima; es decir el grado en que tenemos sentimientos positivos o negativos acerca de nosotros mismos y de nuestro propio valor.
La autoestima, es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida; creemos que somos listos o tontos, nos gustamos o no. Los millares de impresiones, evaluaciones y experiencias así reunidos se juntan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por el contrario, en un incómodo sentimiento de no ser lo que esperábamos.
La autoestima está relacionada con muchas formas de conducta. Las personas con una autoestima elevada suelen reportar menos emociones agresivas, negativas y menos depresión que las personas con una autoestima baja.
De modo similar, las personas con una autoestima elevada pueden manejar mejor el estrés y, cuando son expuestas al mismo, experimentan menos efectos negativos en la salud.
La época importante para el desarrollo de la autoestima es la infancia. El niño, aquí, compara su yo real con su yo ideal y se juzga a sí mismo por la manera en que alcanza los patrones sociales y las expectativas que se ha formado de sí mismo y de qué tan bien se desempeña.

Las opiniones de los niños acerca de sí mismos tienen un gran impacto en el desarrollo de la personalidad, en especial en su estado de ánimo habitual.

Por todo lo anterior, es importante el estudio de la autoestima, así como la presentación de patrones de conducta que nos lleven a establecer una autoestima elevada, que nos permita un mejor desarrollo de nosotros mismos.

Es muy importante aceptarnos, conocernos y saber que valemos la pena, saber que somos personas llenas de cosas buenas para dar y que no es el cuerpo, la cara, el dinero lo que nos hace o no ser mejores.
En un mundo lleno de superficialidad, el tema de la autoestima me parece un detonante para no caer en todas las banalidades de hoy. Ser fuertes desde dentro y por eso sentirnos importantes, queridos, respetados, no por los elementos externos que tengamos o dejemos de tener.
Amigos, hoy en día el hilo de la autoestima es cada día más delgado... Hay muchos agentes externos que nos la atacarán cada día y pensaremos quizás que no servimos para nada, que no podemos lograr lo que queremos, que no somos bellos(as), etc... De nosotros depende que todo ello no se vuelva nuestro día a día. En nuestras manos está poder cambiar ese pensamiento y volverlo positivo.
Yo solo les doy el ejemplo de quienes con muchas limitaciones se sienten hermosos e importantes, el secreto es su AUTOESTIMA. Así habrá que sentirse siempre, que verse siempre, que pensarse siempre... Verse al espejo y decir, soy la persona quie quiero ser, tengo lo mejor que he podido conseguir hasta hoy y me acepto como soy, claro, siendo conscientes de que todos somos perfectibles...

Un abrazo a todos

martes, 18 de noviembre de 2008

Si Alguna Vez...


Si alguna vez te sientes sólo y no sabes qué hacer, mira al cielo y busca una estrella, y así nunca más te sentirás en soledad pues tendrás a tu alrededor a millones de estrellas que son esas personas que sintieron lo mismo que tú.
Si alguna vez sientes ganas de llorar, llora Deja salir tus lágrimas y con ellas todas las cosas que te hacen sentir mal; no dejes que se acumulen en tu ser, porque sólo darán paso a otro tipo de sentimientos que te hieren aún más.

Si alguna vez te sientes mal contigo mismo, busca en lo más profundo de tu ser, date cuenta de que nadie es perfecto, tampoco tú, pero aún con todos tus defectos y cualidades, eres una persona única en el universo, por eso eres especial.

Si alguna vez sientes que nadie te quiere, olvídalo, pues eso no es cierto; si te encuentras en esta tierra es porque alguien allá arriba lo quiso así, Él te hizo único y especial porque te ama y nunca te abandona porque eres lo máximo para Él; pero además de Él, hay personas a tu alrededor que te quieren, aunque a veces estamos ocupados en nuestros problemas y no les abrimos las puertas de nuestro corazón para demostrárnoslo.

Si alguna vez necesitas de alguien que te comprenda, que te escuche, que te ayude, en fin, si necesitas de un amigo, quiero que sepas que cuentas conmigo para que nunca te sientas sólo, para que llores en mi hombro, para hacerte sentir bien, y sobre todo para demostrarte cuánto te aprecio...