Hoy regresamos con un artículo interesantísimo que recién leímos en la sección de salud de la revista Todo en Domingo que publica el diario El Nacional en Venezuela. En este artículo, la autora Magaly Rodríguez, nos ofrece la opinión de reconocidos especialistas sobre las personas adictas al control. Queremos compartirlo con ustedes.
Todo el mundo conoce a alguien que siempre quiere las cosas hechas a su manera. "Cuando hay necesidad de permanente control, por lo general esa tendencia se asocia con inseguridad y problemas de autoestima: uno trata de compensar su falta de seguridad interior con un intento constante de controlar lo externo" dice el psicoterapeuta Jan Moller, profesor del IESA de cursos de manejo de estrés, liderazgo y visión de sí mismo.
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viernes, 9 de septiembre de 2011
lunes, 24 de noviembre de 2008
La Autocompasión..

Hola a todos, espero que estén muy bien. Esta semana abordaremos un tema que es muy común, LA AUTOCOMPASIÓN. Espero que podamos aclararnos en este sentido.
¿Cuántas veces no nos hemos autocompadecido? Pobre de mí, nada me sale, no es mi culpa, es culpa de tal o de cual... ¿Cuántas veces nos hacemos víctimas de las cosas que nos suceden?... ¿Cuántas veces buscamos responsables de nuestros males? Todos, menos nosotros mismos, son los causantes de los pesares que vivimos... Eso es precisamente autocompadecerse.
"La lástima por uno mismo, es una de los narcóticos no farmacéuticos, mas destructivos. Es adictiva, da placer sólo al momento y separa a la victima de la realidad". John W. Gardner (Secretario de salud, educación y asistencia social, en Estados Unidos).
La autocompasión nos mantiene atrapados, sin que nos demos cuenta de ello y nos impide avanzar por la vida y disfrutar de ella.
La autoestima baja es uno de los mayores obstáculos en nuestra vida. Nos hace sufrir y nos impide lograr aquello que deseamos. Cuando nuestra autoestima es baja y no logramos el éxito deseado, buscamos un culpable. Ya sea que nos culpemos a nosotros mismos o que culpemos a los demás, a la vida, la suerte, Dios, etc., si nos sentimos indefensos e incapaces de cambiar la situación, podemos acabar autocompadeciéndonos.
La autocompasión es limitante, difícil de reconocer y aceptar, porque le damos un significado equivocado. Para mucha gente significa estar "mal", ser débiles, incapaces y menos valiosos que los demás. Esta forma de pensar es errónea. En realidad lo único que indica la autocompasión, es que:
- Durante nuestra infancia aprendimos una actitud que nos impide, actualmente, solucionar nuestros problemas y tener una vida mejor.
- Necesitamos aprender a analizar la situación y nuestras habilidades, de una manera diferente.
Todos hemos sufrido y todos hemos fracasado. La diferencia entre los que se autocompadecen y los que no, es que los primeros se dedican a ver todo lo malo que les ha pasado y que no han podido evitar o solucionar y los otros se enfocan en lo que quieren que les pase y en lo que necesitan hacer para lograrlo.
Cuando creemos que tenemos poco o ningún control sobre lo que nos sucede, que el mundo y los demás se aprovechan de nosotros o nos causan daño, acabamos sintiéndonos incapaces y desempeñando el papel de víctimas.
Evita que el sufrimiento y los problemas te lleven a la autocompasión y a sentirte víctima de las circunstancias o de los demás.
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sábado, 25 de octubre de 2008
Otorgar perdón
Enrique no conoció a su padre. Sus padres se conocieron cuando trabajaban juntos en una fábrica de productos enlatados. Su mamá era secretaria, su papá el hijo del dueño. Después de un breve romance, ella queda embarazada. El estaba casado y con una vida hecha. Entonces decide ayudarla económicamente con el embarazo y la manutención del niño, pero ella prometería no buscarlo ni hablarle de él a su hijo. No quería involucrarse.Durante toda su infancia, Enrique preguntaba por su padre; su mamá le decía que era un hombre muy bueno, pero que por muchas razones, él no podría verlo. Al cumplir Enrique 18 años, decidió que tenía que conocer a su papá.
Con mucha madurez, investigó entre sus familiares la verdadera historia. Consiguió el nombre completo de su padre, sus números de teléfono y le habló. Al teléfono, temblando de emoción, Enrique le dijo a su padre quien le hablaba. Este frío, nervioso y cortante le preguntó como estaba y sí necesitaba dinero. Entre decepcionado y triste, Enrique le pidió: “Sólo quiero verte”. A lo que su padre respondió: “Ahora no puedo, estoy muy ocupado, déjame tu número de teléfono que yo te aviso cuando…”
Pasaron los días y Enrique esperaba inquieto la llamada de su padre, llamada que nunca ocurrió… Enrique fue hasta su oficina y lo esperó en la entrada. Conocía su cara por una foto que alguna vez le había mostrado su madre. Al verlo, se le acercó y le dijo: “Soy Enrique”, tu hijo. Su padre, sorprendido preguntó : “hola, ¿que necesitas?” y Enrique de nuevo respondió: “Sólo quería verte…”. El hombre, nervioso, le pidió que se retirara que no podía atenderlo y volvió a prometer: “yo te aviso cuando hablamos”… y Enrique, mucho más decepcionado que la primera vez, se despidió diciéndole… no importa señor, ya vi lo que tenía ver….
Durante los años siguientes, Enrique vivió atormentado, odiando a su padre. Guardándole rencor por haberle negado su cariño y afecto. Por estar ausente durante toda su vida y por no darle la oportunidad de conocerlo y acercarse un poco.
Enrique en sus terapias, decía que el rechazo de su padre, le había cerrado muchas puertas, porque no lograba superarlo y que por eso odiaba profundamente a ese señor, porque era el culpable de los días amargos que estaba viviendo. Yo le decía que nada de lo que sentimos es responsabilidad de los demás, que debemos aprender a vivir cada situación con inteligencia y valentía.
El padre de Enrique murió unos años después. Nunca pudo hablar con él. No pudo darle un abrazo. No pudo decirle adiós.
Esta situación hizo que Enrique se sintiera mucho más atormentado, se alejó de las terapias, lo dio todo por perdido. Hasta que un día regresó y me dijo: “Mía, vengo a contarte que ya perdoné a mi padre” “Entendí que no tiene sentido seguir albergando un rencor que sólo me hace daño y no me deja avanzar” “ “Mi padre ya está muerto y nada puedo hacer” “Me queda la enorme satisfacción de haberlo buscado, de haberlo visto. “Yo hice todo lo posible, hice mi parte y con eso ya cumplí”
Enrique perdonó finalmente a su padre y liberó su corazón de odio. Un odio que lo mantuvo preso muchos años, amarrado sin poder moverse, sin abrirse a la vida.
El perdón debe venir de adentro. Debemos sacarlo y otorgarlo, sin esperar a que alguien nos lo pida. Porque los principales beneficiados seremos nosotros mismos, porque al hacerlo estaremos limpiando el alma…
Un abrazo a todos
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miércoles, 22 de octubre de 2008
La Obsesión...
Hoy vamos a tratar un tema bien importante en nuestros días: LA OBSESIÓN.Por definición la Obsesión es la irrupción en el pensamiento de una idea, un sentimiento o una tendencia, que aparece en el enfermo en desacuerdo con su pensamiento consciente, pero que persiste a pesar de todos los esfuerzos que hace el sujeto por deshacerse de él.
La obsesión proviene del término latino obsessio, significa asedio, es una perturbación anímica producida por una idea fija, que con persistencia asalta la mente.
La obsesión tiene un carácter compulsivo y termina por adquirir una condición penosa y angustiante para quien la sufre. Cuando las obsesiones y las compulsiones se han hecho crónicas, podemos hablar de una neurosis que perturba la vida normal de la persona y se transforma en un trastorno obsesivo-compulsivo.
Existen tipos de obsesiones, cada una con sus condiciones muy particulares, por ejemplo obsesión por comer, obsesión por no engordar o por no comer y que generan en anorexia o bulimia, obsesión por figurar en sociedad, obsesión por destacar, obsesión por una persona, por un “ amor” y un larguísimo etcetera.
Estas dos últimas, son de las más recurrentes en la actualidad, muchas personas creen que la gente o su pareja, inclusos sus amigos son de su propiedad, entonces, se obsesionan con ellos de una forma enfermiza, lo que en ocasiones acaba destruyendo las relaciones a pedazos.
Debemos ser muy cuidadosos con nuestra mente y ser objetivos al sentir que nos obsesionamos con algo… No es adecuado pensar demasiado en las cosas hasta que se conviertan en una fotografía constante y recurrente de nuestra mente.
Lo más importante es aprender a tener en el corazón, en la mente y en el espíritu sensaciones, proyectos, planes que nos llenen la vida de verdad y que no nos hagan caer en las terribles banalidades del mundo de hoy, en superficialidades que acaban generando problemas como el de la Obsesión.
Igualmente es básico sembrarles a los niños desde pequeños, esa importancia por las cosas realmente trascendentes de la vida y no por superficialidades, esto puede ayudar a tener verdaderos valores y a no caer tan fácil en obsesiones.
Si tu crees que puedes tener algún tipo de pensamiento que no te deje descansar la mente y que constantemente te asalte provocándote obsesionarte con él o con ello, recurre pronto a buscar ayuda professional antes de que se pueda convertir en un trastorno obsesivo-compulsivo.
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