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jueves, 14 de febrero de 2013

¿El amor tiene fecha de vencimiento?

El enamoramiento es un estado de felicidad instantánea, pasional, desbordante, incontenible e irracional que nos conecta con una sensación de profunda completitud. Freud decía que es un estado psicótico de la personalidad, y tenía razón: no hay nada más parecido a un loco que un enamorado. Esa persona no está viendo la realidad, sino que idealiza. No ve al otro en su totalidad, sino que el otro es una pantalla donde proyecta sus aspectos idealizados.
Este estado es insostenible en el tiempo. Puede durar horas, días e, incluso, meses. Y es justamente cuando se empieza a conocer al otro cuando aparecen las primeras desilusiones que dan paso a un encuentro más real, de aceptación en su totalidad, con sus defectos y virtudes. A partir de ese momento podemos empezar a construir una relación y el enamoramiento es reemplazado, en algunos casos, por el amor.

Enamoramiento vs. amor
El amor es el estado en el que elegimos a nuestra pareja sin querer cambiarla y buscamos a partir de ahí construir un camino juntos. Puede ser más placentero que el enamoramiento, pero en lo que no puede competir nunca es en el nivel de intensidad. El enamoramiento siempre es más intenso. Cuando estamos enamorados nos atraen las coincidencias. En cambio, en el amor también aparecen las diferencias.
Por suerte, en las relaciones podemos ir del enamoramiento al amor y del amor al enamoramiento. Podemos amar pero también enamorarnos muchas veces de la misma persona. Casi que sería necesario para poder sostener una relación que nos haga felices. Podríamos pensar que el enamoramiento es como la felicidad, la vivimos de a ratos.

La química del amor
Hoy sabemos que todo lo que nos pasa tiene su correlato físico: cuando estamos asustados temblamos, al emocionarnos se nos pone piel de gallina, con la ansiedad se nos acelera el corazón, y cuando estamos enamorados podemos sentir todas estas cosas… y algunas más.
El principal responsable de todo lo que nos pasa cuando estamos enamorados es la dopamina, un neurotransmisor que en este estado aumenta y produce síntomas placenteros, excitantes y que tienen el poder de alejarnos de la realidad. Pero ella no está sola, ya que también interviene la noradrenalina, que es la responsable de que focalicemos la atención en un objeto, más específicamente nuestro objeto de amor. A todo esto se le suma una baja en la serotonina que es la  que provoca que aparezcan pensamientos obsesivos en relación a nuestro amor. Ahora sí, con este coctel explosivo ya no podemos evitar estar enamorados.

Tips para enamoradas
* No tomes grandes decisiones con respecto a la pareja cuando estás enamorada. ¡Recuerda que no estás en tus cabales!
* Disfruta, pero estate preparada para cuando aparezcan las primeras diferencias.
* Respeta tus límites y los del otro. Los límites claros ayudan a sostener este estado.
* La clave para re-enamorarse es mantener espacios propios para no dejar de sorprender al otro.
* Estate atenta de no caer en la rutina: es el enemigo número uno del enamoramiento.

Por Patricio Gómez Di Leva, sexólogo del Departamento de Investigación y Educación Sexual de PRIME Argentina.

¿Sin pareja? no te angusties y disfruta la soltería


El sólo pensar en el tema, en ciertas ocasiones, te hace tener sentimientos encontrados y diferentes sensaciones: tal vez angustia, miedo al futuro, envidia, tristeza y, por qué no, independencia y autonomía. Si es más lo que te pesa que lo que te parece que puedes disfrutar en este momento, ten en cuenta las siguientes realidades:

- No eres un bicho raro. Por más que estés rodeado de gente en pareja o que tu familia o amigos te presionen con las preguntas de siempre, no hay nada malo en ti. Hay muchas personas que están solas y tienen vidas felices, están rodeadas de gente que las quieren y toda su vida no pasa por tener a alguien al lado, por el mero hecho de no encontrarse con su soledad. Es mejor elegir bien que aceptar a un alguien que no es bueno para nosotros, sólo por tener cierta edad o por miedos internos sin resolver.

-Gozas de ventajas y también de desventajas, como en todos los acontecimientos de la vida. Ten en cuenta que al estar sin pareja hay cosas en las que pierdes, pero hay unas cuantas otras en las que ganas: más tiempo para ti y para tus actividades, decides cuándo y con quién salir y con quién no y, si además vives solo, dispones de todo el lugar para lo que se te antoje… Disfruta de todo lo que la soltería te ofrece, mientras dure.

-No te compares. Si estamos solos un sábado o un domingo, por ejemplo, tendemos a compararnos con quienes siempre tienen compañía y planes, por tener pareja estable. La mayor parte de lo que creas tiende a ser una idealización. No eres ni más ni menos que ellos: estás transitando una etapa de tu vida en la que, por la razón que fuese, te toca estar sin alguien a tu lado. Esto no te hace mejor ni peor que las demás: aprovecha este tiempo para capitalizar tu experiencia pasada, para definir claramente qué clase de persona deseás encontrar (las virtudes que te gustaría que tenga y lo que no aceptarías bajo ninguna circunstancia): es la mejor manera de encauzar tu energía proactivamente.

-El miedo a la soledad es un mal consejero. Intentar “enganchar” a cualquier costo para tener a alguien a tu lado augura una elección poco acertada y una experiencia de dudoso resultado.

-Es un estado transitorio. Quienes están en pareja, anteriormente tuvieron su período de soledad. Y seguramente a ti ya te pasó algo similar. Siente en tu interior que esta situación tan sólo es pasajera y te darás cuenta de que, efectivamente, así es. No sabemos cuándo se modificará, lo que sí sabemos es que, a su debido momento, sucederá.

-Despídete de tu soltería. Cada día que pasa, dile adiós a tu soledad. A todo lo que haces y decides por ti mismo y te gustaría que sea de a dos. Es la mejor manera de ir acercándote a lo que tanto deseas: una pareja estable.

Por Merlina Meiler, coaching emocional