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lunes, 23 de noviembre de 2009

¿Querer o Amar?


El amor es una palabra muy maltratada. Tras sus cuatro letras se cobijan, cobardes, los celos, los miedos, las exigencias y las carencias. En su nombre se cometen abusos que salpican de tristeza las vidas de las personas. Asociamos su significado con grandes e incontrolables pasiones, que marcan a fuego las relaciones. Sin embargo, pocas veces cuestionamos si ese "amor" es sano y beneficioso, tanto para quien lo da como para quien lo recibe. Y es que en demasiadas ocasiones confundimos "amar" con "querer".

El sistema de creencias que hemos construido a lo largo de nuestra existencia nos convierte en esclavos de nuestras limitaciones. Desde pequeños nos enseñan a temer los cambios y a desconfiar de lo nuevo y lo desconocido. En la mayoría de los casos crecemos sin aprender a gestionar eficientemente nuestra vida emocional, buscando fuera de nosotros mismos el equilibrio, el bienestar y la felicidad. Así, en nuestras relaciones cotidianas interactuamos con los demás con el objetivo –consciente o inconsciente- de ser queridos, aceptados y valorados.

Muchas veces esperamos que el otro cubra nuestras carencias, se adapte a nuestras expectativas y cumpla nuestras exigencias. En este mal llamado "amor" caben los celos, el egoísmo, la posesividad y la desconfianza, reflejo de nuestros miedos e inseguridades. Y como apunta el refrán "quien bien te quiere te hará llorar", a menudo este "amor" distorsionado va de la mano del dolor. Así, muchos aprendemos a querer egoístamente, desde el deseo de poseer aquello que nos interesa. Pero, ¿acaso eso es amor?

Cambio de paradigma
"El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece", Jacinto Benavente


Aunque puedan parecer sinónimos, "querer" y "amar" son dos palabras con matices muy distintos. Querer implica buscar fuera de nosotros mismos algo que creemos que nos falta, y en lo que muchas veces basamos (erróneamente) nuestra felicidad. El concepto "querer" lleva implícita la idea de posesión. Es un acto inconsciente, una búsqueda para suplir carencias internas. Te quiero…para que me des cariño, me acompañes, me escuches y aportes –de un modo u otro- satisfacción a mi vida. Amar, por el contrario, supone un cambio de paradigma, dar sin esperar recompensa alguna. Es un esfuerzo consciente, un acto de altruismo y de humanidad, una actitud ante la vida.

Querer suele ser fuente de sufrimiento. Cuando queremos a nuestra pareja, a nuestros padres o a nuestros hijos, depositamos en ellos ciertas expectativas. Y cuando éstas no se cumplen, sufrimos. Amar significa desear lo mejor para el otro, aunque siga un camino distinto al que nosotros hubiéramos escogido. Es una conducta desinteresada, y produce un gozo profundo y liberador, pues transforma más al que ama que al amado.

En última instancia, romper la inercia de los patrones de conducta que nos llevan a querer en vez de amar depende de cada uno de nosotros. Consiste en dejar de ser víctimas y pasar a ser responsables de nuestras relaciones. Y el primer paso para lograrlo es quitarnos la venda que llevamos sobre los ojos, tejida con nuestras creencias, nuestra desconfianza y nuestros miedos. Sólo así podemos dejar de buscar afuera lo que llevamos adentro.

Aprender a amar
"Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida", Albert Einstein


Cada día más seres humanos estamos dejando de querer para empezar a amar. Este aprendizaje consiste en dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento, abandonando la creencia de que nuestra felicidad depende de factores externos. Y es que más allá de nuestras reacciones impulsivas e inconscientes, el verdadero amor se fundamenta sobre la responsabilidad y la consciencia.

Los grandes maestros y filósofos aseguran que "amar a los demás como a nosotros mismos" es el camino que nos conduce a la plenitud. Amar es sinónimo de aceptar, respetar, valorar, agradecer, ofrecer y servir. De ahí que podamos amar en prácticamente todas las facetas de nuestra vida. Y paradójicamente, cuanto más amor damos, más plenos nos sentimos. Es un acto que nos conecta con lo más profundo de nosotros mismos, con nuestra verdadera naturaleza.

Adoptar el amor como forma de vida es un reto que implica un entrenamiento diario. No en vano, amar supone superar nuestras limitaciones, comprometernos con nuestro bienestar y el de aquellos que nos rodean. Es una apuesta por vivir desde nuestra esencia, en armonía con nuestra realidad. Se trata de una elección voluntaria y consciente que determina nuestra actitud al ir a hacer la compra, al lidiar con nuestro trabajo, al compartir con nuestra familia, nuestros amigos y nuestra pareja. Basta con que cada mañana, antes de salir de casa, recordemos que cuando amamos nadie pierde y todos salimos ganando.

Reflexionando...
¿Qué obtienes cuando consigues lo que quieres?
¿Qué te impide amar a los demás tal como son?
Si no te amas a ti, ¿a quién amarás?

lunes, 6 de abril de 2009

Soledad...

La soledad no es el silencio, es el reencuentro consigo mismo.

Amigos, hoy quiero profundizar acerca de esta frase... sin duda alguna la soledad, estar solo y sentirse solo son tres cosas muy distintas.

La soledad puede ser una sensación aún estando rodeados de personas, estar solo es eso.. es no tener a nadie más cerca y sentirse sólo para mi es el efecto negativo de la soledad.

Cuando estamos rodeados de personas muchas veces perdemos la oportunidad de conocernos, de acudir a ese encuentro con nosotros mismos y saber cómo somos realmente y qué llevamos dentro.

Hoy en día cada vez hay gente más sola en el mundo y en las grandes ciudades y yo invitaría a todas esas personas a rescatar la mejor parte de esa soledad y a aprovecharla para hacer una introspección y enfrenternos a nosotros mismos para poder sacar lo mejor de ese momento...

En la vida revisarnos y auto explorarnos nos servirá siempre para ser mejores y muchas veces para lograrlo necesitamos de estar solos.... finalmente después de ese ejercicio, podemos lograr ser más felices a fin de cuentas a eso venimos al mundo...

martes, 17 de marzo de 2009

He aprendido...

He aprendido....que nadie es perfecto hasta que no te enamoras.
He aprendido que....la vida es dura pero yo lo soy más!!
He aprendido que....las oportunidades no se pierden nunca las que tu dejas marchar...las aprovecha otro.
He aprendido que....cuando siembras rencor y amargura la felicidad se va a otra
parte.
He aprendido...que necesitaría usar siempre palabras buenas... porque mañana quizás se
tienen que tragar.
He aprendido...que una sonrisa es un modo económico para mejorar tu aspecto.
He aprendido...que no puedo elegir como me siento...pero siempre puedo hacer algo.
He aprendido que...cuando tu hijo recién nacido tiene tu dedo en su puñito... te tiene enganchado para toda la vida.
He aprendido que...todos quieren vivir en la cima de la montaña...pero toda la felicidad
pasa mientras la escalas.
He aprendido que...se necesita gozar del viaje y no pensar sólo en la meta.
He aprendido que...es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias... cuando son pedidos y
cuando de ello depende la vida.
He aprendido que...cuanto menos tiempo derrocho... más cosas hago.

He aprendido que sigo aprendiendo y que la vida siempre será eso: un eterno aprendizaje...

lunes, 29 de septiembre de 2008

Carta con sentido ...


Te conocí ya siendo Tú mayor, cuando ya no eres “a colores”, cuando ya pasaron por ti los años y la lucha…
Te conocí y te admiro tanto…. Te conocí y le doy gracias a la vida por haber podido hacerlo.
Tú vida no fue fácil, pero, ¿Para quién es fácil pasar por este mundo?
Hoy te escribo pues quiero que sepas que cuando hablo contigo me dejas muchas cosas que aprenderte, quiero que sepas que el día que te vayas (como ya tantas veces quieres) voy a extrañarte como a pocas personas que he conocido…
Eres una mujer increíble y llenas mi vida de experiencias, aunque no lo creas eres un camino y un ejemplo, por muchos errores que creas que hayas cometido…
Gracias por todo, por tu sabiduría y también, porque no, por ese humor negro que sólo tu sabes expresar… y que a veces yo creo que puedo entender.
Les hablaré de ti a mis hijos y de lo grande que fuiste, les contaré de nuestras tardes y de los días, les enseñaré que no a todo mundo hay “que darse”, dosificar hasta las visitas es importante, eso me lo enseñaste Tú…
Les diré que conocerte fue una dicha, un honor. Cuando te vayas una parte de mí se irá contigo, “Abuela” jamás olvidaré todo lo que me has dado…
Te quiero profundamente…
(Carta que le escribo a mi “Abuela” . El nombre no fué publicado para respetar la identidad de la involucrada)