Mis amigos separados no se cansan de preguntar como logré estar casado 30 años con la misma mujer. Las mujeres siempre más maliciosas que los hombres, no le preguntan a mi esposa como ella puede estar casada con el mismo hombre, pero sí como ella puede estar casada conmigo.
viernes, 22 de enero de 2010
martes, 15 de diciembre de 2009
¿Apego?
Estar apegado o enamorado implica sentir la necesidad (no el amor!!)…la necesidad de estar con la otra persona…y de querer tenerla aquí, todo el tiempo!…
Estar enamorado es depender de los actos y de las emociones del otro…
Estar enamorado es…ya lo decía Raphael “confundir lo mío con lo tuyo”…y ahí empieza el problema…“Darse cuenta del llanto más callado es estar enamorado/a”…
Estar enamorado es depender de los actos y de las emociones del otro…
Estar enamorado es…ya lo decía Raphael “confundir lo mío con lo tuyo”…y ahí empieza el problema…“Darse cuenta del llanto más callado es estar enamorado/a”…
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martes, 1 de diciembre de 2009
¿Controversia?

Hoy quiero abordar un tema que para muchas personas continúa siendo difícil de tratar a pesar de vivir ya la antesala del 2010... La diversidad sexual...
Primero quiero decir que la verdad, me da gusto que algunas personas difieran de mi punto de vista…que bueno!…sería aburrido y nefasto pensar en serie…pero si sé hay que pensar en serio!
Creo que debemos por empezar en comprender profundamente el punto de vista de la diversidad…de la diferencia…lo cual no quiere decir que si no piensas de tal o cual manera andes perdido por la vida…No todos los seres humanos sienten en el mismo sentido, por suerte! ... Pero cuando alguno(a) de ellos decide mostrarlo al mundo saltan las personas señalando como "antinatural" sus sentimientos...
Dicen por ahí que para que el mundo sea perfecto…debe contener toda manifestación humana…diferentes razas, creencias, preferencias, gustos, orientaciones sexuales, bipolaridades hasta bisexualidades…
Nuestro sexo ahí lo traemos puesto, debajo del ombligo anatómicamente: niño o niña… Fisiológicamente parece que incluye todo nuestro cuerpo…porque si sabes excitarte y trabajar en ello…todo tu cuerpo vibrará y tu conciencia será otra: tus acciones cambiaran tu vida y entonces serás feliz porque te transformarás pensando como piensas, emocionándote como te emocionas y amando como amas…si amas!…
Nuestra sexualidad también la traemos puesta, pero en una dimensión sofisticada y fascinante…y al habitar esa línea de sexualidad humana: psicológica, emocional, intelectual y espiritual…vemos que existen paradigmas que más vale dejar en el olvido…
En nuestra vida…en una dimensión consciente no es lo mismo besar por besar a saber que ese beso te fascina porque existe atracción sensual y sexual…saber que las feromonas hacen lo suyo en el cuerpo físico y el amor a nivel emocional te marea…cambia toda la dimensión de la relación…
Pero si ignoramos nuestro organismo y lo esencial de la vida…si ignoramos nuestra tarea en el universo y en la vida…seremos infelices y nada nos parecerá bien…criticaremos y el dedo no dejará de señalar…es importante auto-conocerse... Así como es urgente reprogramarnos, cuestionar…analizar y comprender lo que la humanidad ha aprendido en cuestiones del amor, la sexualidad, el conocimiento de nuestro ser interno…ético…de preferencia…
Lamento que a veces estos temas le paren los pelos a más de uno!!!…ni modo!…es un punto de vista y nada más…la vida es de muchas maneras, tantas como seres humanos hay en la tierra…
Solo hay de dos opciones en cuanto a la sexualidad: la sexualidad violenta, agresiva, lujuriosa, antihigiénica, pornográfica, frustrada, desordenada igual que las emociones y los pensamientos o la otra apasionada, impregnada de amor ternura y ganas e intensidad, ordenada, lúcida, pacífica…
Ambas con todos los matices posibles, lineamientos éticos y personales pero como en todo con límites…Muchas personas se ponen limitaciones antes de llegar al limite los cuales son necesarios…Investígalos, analízalos y si te convencen y convienen aterrízalos en tu vida…
Respetar, incluir, aceptar son palabras que me parecen cortas para reflejar lo que debe de existir respecto al tema de la sexualidad de cada persona, simplemente es cuestión de vivirla y no avergonzarse de ella... y para la cruel sociedad juzgarse a sí misma y mirarse en el espejo reflexionando si las relaciones que hemos construido son tan perfectas como para juzgar a los que sienten de otra forma y reconociendo que en este mundo todos merecemos ser felices por derecho...
Haz algo por ti y el mundo cambiará…
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lunes, 23 de noviembre de 2009
¿Querer o Amar?

El amor es una palabra muy maltratada. Tras sus cuatro letras se cobijan, cobardes, los celos, los miedos, las exigencias y las carencias. En su nombre se cometen abusos que salpican de tristeza las vidas de las personas. Asociamos su significado con grandes e incontrolables pasiones, que marcan a fuego las relaciones. Sin embargo, pocas veces cuestionamos si ese "amor" es sano y beneficioso, tanto para quien lo da como para quien lo recibe. Y es que en demasiadas ocasiones confundimos "amar" con "querer".
El sistema de creencias que hemos construido a lo largo de nuestra existencia nos convierte en esclavos de nuestras limitaciones. Desde pequeños nos enseñan a temer los cambios y a desconfiar de lo nuevo y lo desconocido. En la mayoría de los casos crecemos sin aprender a gestionar eficientemente nuestra vida emocional, buscando fuera de nosotros mismos el equilibrio, el bienestar y la felicidad. Así, en nuestras relaciones cotidianas interactuamos con los demás con el objetivo –consciente o inconsciente- de ser queridos, aceptados y valorados.
Muchas veces esperamos que el otro cubra nuestras carencias, se adapte a nuestras expectativas y cumpla nuestras exigencias. En este mal llamado "amor" caben los celos, el egoísmo, la posesividad y la desconfianza, reflejo de nuestros miedos e inseguridades. Y como apunta el refrán "quien bien te quiere te hará llorar", a menudo este "amor" distorsionado va de la mano del dolor. Así, muchos aprendemos a querer egoístamente, desde el deseo de poseer aquello que nos interesa. Pero, ¿acaso eso es amor?
Cambio de paradigma
"El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece", Jacinto Benavente
Aunque puedan parecer sinónimos, "querer" y "amar" son dos palabras con matices muy distintos. Querer implica buscar fuera de nosotros mismos algo que creemos que nos falta, y en lo que muchas veces basamos (erróneamente) nuestra felicidad. El concepto "querer" lleva implícita la idea de posesión. Es un acto inconsciente, una búsqueda para suplir carencias internas. Te quiero…para que me des cariño, me acompañes, me escuches y aportes –de un modo u otro- satisfacción a mi vida. Amar, por el contrario, supone un cambio de paradigma, dar sin esperar recompensa alguna. Es un esfuerzo consciente, un acto de altruismo y de humanidad, una actitud ante la vida.
Querer suele ser fuente de sufrimiento. Cuando queremos a nuestra pareja, a nuestros padres o a nuestros hijos, depositamos en ellos ciertas expectativas. Y cuando éstas no se cumplen, sufrimos. Amar significa desear lo mejor para el otro, aunque siga un camino distinto al que nosotros hubiéramos escogido. Es una conducta desinteresada, y produce un gozo profundo y liberador, pues transforma más al que ama que al amado.
En última instancia, romper la inercia de los patrones de conducta que nos llevan a querer en vez de amar depende de cada uno de nosotros. Consiste en dejar de ser víctimas y pasar a ser responsables de nuestras relaciones. Y el primer paso para lograrlo es quitarnos la venda que llevamos sobre los ojos, tejida con nuestras creencias, nuestra desconfianza y nuestros miedos. Sólo así podemos dejar de buscar afuera lo que llevamos adentro.
Aprender a amar
"Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida", Albert Einstein
Cada día más seres humanos estamos dejando de querer para empezar a amar. Este aprendizaje consiste en dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento, abandonando la creencia de que nuestra felicidad depende de factores externos. Y es que más allá de nuestras reacciones impulsivas e inconscientes, el verdadero amor se fundamenta sobre la responsabilidad y la consciencia.
Los grandes maestros y filósofos aseguran que "amar a los demás como a nosotros mismos" es el camino que nos conduce a la plenitud. Amar es sinónimo de aceptar, respetar, valorar, agradecer, ofrecer y servir. De ahí que podamos amar en prácticamente todas las facetas de nuestra vida. Y paradójicamente, cuanto más amor damos, más plenos nos sentimos. Es un acto que nos conecta con lo más profundo de nosotros mismos, con nuestra verdadera naturaleza.
Adoptar el amor como forma de vida es un reto que implica un entrenamiento diario. No en vano, amar supone superar nuestras limitaciones, comprometernos con nuestro bienestar y el de aquellos que nos rodean. Es una apuesta por vivir desde nuestra esencia, en armonía con nuestra realidad. Se trata de una elección voluntaria y consciente que determina nuestra actitud al ir a hacer la compra, al lidiar con nuestro trabajo, al compartir con nuestra familia, nuestros amigos y nuestra pareja. Basta con que cada mañana, antes de salir de casa, recordemos que cuando amamos nadie pierde y todos salimos ganando.
Reflexionando...
¿Qué obtienes cuando consigues lo que quieres?
¿Qué te impide amar a los demás tal como son?
Si no te amas a ti, ¿a quién amarás?
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