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martes, 13 de octubre de 2009

¿Controlas tu mente o tu mente te controla a ti?


¿Alguna vez has sentido la necesidad de "apagar" el constante flujo de pensamientos que te invade?
¿Eres consciente del impacto que tiene tu forma de pensar sobre tu manera de ser?
Hablando en términos científicos, la mente se define como el conjunto de procesos que realizan las células cerebrales (neuronas), que se manifiestan en forma de pensamientos. Sin embargo, su funcionamiento sigue siendo una incógnita para la mayoría de seres humanos, al igual que su potencial. Y es que la mente puede manipularnos, esclavizarnos o por el contrario, liberarnos.

De ahí que comprender cómo funcionan y de qué manera se pueden regular los pensamientos sea fundamental para crear un estado mental equilibrado, sereno y positivo, lo que nos permitirá afrontar de forma más efectiva los retos y dificultades que surgen en nuestro día a día.


¿Cómo funciona el pensamiento?
La base de nuestras palabras, actitudes y acciones está en el pensamiento. Y como una semilla, cada uno produce su propia flor y da su propio fruto. Los pensamientos pueden ser constructivos o destructivos, positivos o negativos, amorosos o rencorosos. Con el pensamiento generas una serie de emociones que fisiológicamente crean una experiencia en tu interior. Por lo tanto, aquello que pensamos y, sobretodo, cómo pensamos, determina aquello que vivimos. De ahí que la pregunta clave sea: ¿controlas tu mente o tu mente te controla a ti?

Pongamos un ejemplo…
Imagina a una persona que no está a gusto en su entorno de trabajo. No disfruta con lo que hace y siente la necesidad de dar un giro a su orientación profesional. Esta persona puede enfocar su situación de dos maneras muy distintas. Si piensa constantemente en lo mucho que le infravaloran, critica en su fuero interno a sus compañeros de trabajo y ya no digamos a su jefe, cada día se va desmotivando más y sintiéndose peor en su lugar de trabajo. Le cambia el humor y se desentiende de todo y todos, abandona cosas que le gustaban, hasta que finalmente, por extenuación, dimite. Eso sí, sigue pensando que la empresa es responsable de su situación y su malestar.

¿De qué otra manera podría enfocarlo?
Por el contrario, esta persona puede pensar que ése lugar de trabajo no le aporta suficiente, pero valora todo lo que ha aprendido en el tiempo que lleva allí. En vez de martirizarse con críticas inútiles, se dedica a pensar en qué opciones tiene para cambiar de entorno laboral y en qué le gustaría hacer para cambiar su orientación profesional, buscando otras ofertas o formación. Finalmente, dimite y se va a crecer a otro lugar. En su experiencia no cabe el rencor o el malestar, pues la decisión de entrar en esa empresa y salir de ella han sido solamente suyas, y asume esta responsabilidad. Así, su modo de pensar determina cómo vive su proceso de cambio profesional. Este simple ejemplo es aplicable a todos los ámbitos de nuestra vida.

¿Por qué tendemos a pensar en negativo?

Por nuestra estructura mental, nuestras creencias y la escala de valores del sistema en el que vivimos. Caer y regodearse en lo negativo es siempre más fácil. Es un acto inconsciente y no requiere esfuerzo. Hemos creado una forma de vida que prioriza la evasión y el beneficio material ante todo. Con tanta sobreexposición a los estímulos que nos rodean, nuestras mentes están saturadas y nos dejamos invadir por creencias que nos limitan. Tal como dijo Ghandi, "es más fácil responder a la violencia con más violencia; lo que es verdaderamente difícil es responder a la violencia manteniendo la calma". Pero potenciar lo positivo, aunque puede que cueste más esfuerzo, es más beneficioso para nuestra salud emocional.

¿Se pueden controlar estos pensamientos negativos?

Sin duda alguna, pero hay que potenciar la "gimnasia mental", tener voluntad y mucha determinación. Nuestras mentes están débiles, abotargadas, en desuso. Hemos mecanizado tanto nuestras respuestas que apenas dejamos espacio entre el estímulo y nuestra reacción. Por ejemplo, si vas en coche y otro conductor te corta el paso, generalmente sueltas algún improperio acompañado de un sonoro bocinazo. No te planteas que el otro conductor quizás no lo ha hecho adrede, simplemente se ha despistado, algo que mañana te puede suceder a ti. Por supuesto, crear este espacio de consciencia requiere compromiso y entrenamiento.

¿Cómo podemos cambiar nuestra manera de pensar?
Observando y trabajando nuestro interior. Es importante que nos dediquemos un rato cada día a nosotros mismos. Aprender a controlar la respiración es un buen comienzo, además de profundizar en las técnicas de relajación, la visualización y, sobretodo, la meditación.

¿Propongo un ejercicio práctico?
Un buen ejercicio es parar, conectarse con la respiración y observar con atención nuestros pensamientos, aceptándolos y dejando que poco a poco la mente se vaya serenando. De este modo iremos creando un espacio de silencio en nuestra mente. En este punto, podemos "jugar" a recordar un momento feliz de nuestra vida, visualizándolo como si lo estuviéramos viviendo de nuevo, y poco a poco recrearemos la experiencia que tuvimos. Sentiremos los efectos del pensamiento imponerse en nuestro cuerpo: probablemente no podamos evitar sonreír, y físicamente nos relajaremos.

Así, aprender a controlar nuestros pensamientos puede cambiar nuestra manera de entender y vivir la vida…
Por supuesto. En la medida que nos demos el espacio necesario entre el estímulo externo y nuestra reacción, y reprogramemos nuestra mente a través del pensamiento consciente, cambiaremos la percepción que tenemos de nuestro entorno. Conectándonos a nosotros mismos y al momento presente podremos ser más capaces de "plantar" semillas de pensamientos positivos a través de los que podremos convertirnos en co-creadores de nuestras experiencias y, por ende, de nuestra realidad.

¿Y cómo podemos dirigir conscientemente los pensamientos?
Para poder cambiar los pensamientos primero hemos de ser conscientes de qué es lo que ocurre en nuestra mente. Para ello necesitamos centrarnos, ser conscientes de nosotros mismos y de lo que nos rodea, observar y decidir en qué dirección queremos dirigir los pensamientos. Los seres humanos no tenemos límites, sólo los que nos imponen nuestros propios pensamientos. Y mediante el entrenamiento adecuado, podemos utilizarlos y dirigirlos conscientemente, escogiendo qué y cómo queremos pensar. Así es como podemos conseguir la maestría en el arte de mantener la mente en equilibrio y lograr un bienestar verdadero y sostenible. La palabra clave en todo este proceso es "consciencia".

Reflexionando…
¿Qué pensamientos tienes cuando te despiertas?
¿Qué pensamientos son los que te roban tu energía?
¿Qué pensamientos y sentimientos te llenan de felicidad?

lunes, 20 de octubre de 2008

El niño y el sabio

Un sabio, al ver la sencillez y la pureza de un niño, le dijo: "A ti te enseñaré los secretos para ser feliz". Ven conmigo y presta mucha atención. Mis secretos los tengo guardados en dos cofres, y éstos son: MI MENTE Y MI CORAZÓN, y consisten en una serie de pasos que deberás seguir a lo largo de tu vida.

El primer paso, es saber que existe la presencia de DIOS en todas las cosas de la vida y por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todas las cosas que tienes.
El segundo paso, es que debes quererte a ti mismo y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar:
Yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer.

El tercer paso, es que debes poner en práctica todo lo que dices que eres.
Es decir, si piensas que eres inteligente actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas.

El cuarto paso, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es. Ellos alcanzaron su META, logra tú las tuyas.

El quinto paso, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te deja ser feliz; deja que las leyes de DIOS hagan justicia, y tú PERDONA y OLVIDA.

El sexto paso, es que no debes tomar las cosas que no te PERTENECEN.
Recuerda que mañana te quitaran algo de más valor.
El séptimo paso, es que no debes maltratar a nadie. Todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos RESPETE y se nos QUIERA.

Y por último, levántate siempre con una SONRISA en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes; AYUDA a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio; mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto para ser triunfadores y que de esta manera, puedan ser felices.

Vida Positiva